martes, julio 20, 2010
Reflexiones desordenadas tras la borrachera futbolera
Los amigos de la excelente revista Cronopio me han invitado a escribir una colaboración para su 12ª edición. La publicación en esa revista esta aquí. Si quieren hacer un comentario, mejor hacerlo en la entrada de Cronopio. De todos modos, en esta entrada también les pego el texto completo (en la edición original que mantiene una redacción levemente más "argentina"), por si quieren leer acá mismo.
"El fútbol es de todos", leo en una pintada por 'JP Evita'1, que me lleva a pensar en ciertas noticias del año pasado, cuando el gobierno argentino abolió la concesión del fútbol de primera división que tenía la empresa Torneos y Competencias (TyC), que ostentaba así los derechos en exclusividad del fútbol. (Se había llegado a una situación tan ridícula como la de que los canales no pudieran pasar hasta después del domingo por la noche ninguna imagen de los partidos de fútbol de ese fin de semana, ni siquiera de los partidos jugados el viernes o el sábado, porque TyC no las cedía hasta que las hubiera emitido en el programa de ese horario, un clásico de la televisión argentina llamado Fútbol de Primera).
A cualquier aficionado al fútbol, el hecho de que las emisiones de este deporte pasaran a ser propiedad de la televisión pública y, por lo tanto, fueran parte de la programación libre y abierta, le debería hacer saltar de alegría y un sentimiento de justicia debería hacerle henchir de orgullo.
Sin embargo, yo mismo, muy aficionado al fútbol, me sorprendí sintiendo algo más parecido al enfado que a la alegría, al sentir que el gobierno estaba dedicando tiempo y dinero a una cuestión absolutamente superficial y que carece absolutamente de importancia al lado de la gran cantidad de problemas serios, profundos y de extrema gravedad a los que tendría que hacer frente el gobierno: educación y salud deficientes o criminalidad, por citar un par de ellos.
Me sorprendí a mí mismo pensando que, en definitiva, no me parece tan mal que quien quiera ver fútbol pague por ello, puesto que no se trata de una necesidad, sino de un placer: de algo que no le aporta demasiado a la sociedad, salvo a los que forman parte de esta industria.
Se me podrá rebatir que el fútbol es una industria más del país, que además es muy poderosa y de mucho calado en la sociedad, y que entonces no está mal que el gobierno dé ayudas a los diferentes sectores de actividad económica de un país. Sin restarle razón a este argumento, no dejaré de sentir que hay en la Argentina asuntos mucho más importantes de los que ocuparse antes de pensar en dar ayudas al fútbol, o de invertir decenas de millones de dólares en hacer posible que el fútbol llegue de manera gratuita a todos los hogares que tengan televisión. Creo que esas decenas de millones de dólares podrían ser más útiles si se dota de más recursos a escuelas y hospitales, y que destinar esas sumas al pago de los derechos de la televisación del fútbol es una obscenidad.
Lo malo no está en pagar por el fútbol, lo malo está en pagar por el fútbol cuando hay tantos asuntos desatendidos relacionados con el cumplimiento de los derechos humanos: que cada chico o chica tenga una alimentación completa y saludable, que reciba una educación de primer nivel para poder salir a competir con sus semejantes en condiciones de igualdad cuando le toque ganarse la vida, que pueda dedicarse a jugar y a estudiar y no tenga que salir a trabajar, que no le falte la salud de manera evitable a todos y cada uno de los habitantes de nuestro país. Y estamos muy lejos como país de poder dar cumplimiento a eso como para ocuparnos de que el fútbol sea gratis.
"¡Pero si todo eso sucedió hace varios meses ya ¿Por qué salís con esto ahora?!", podrán decirme muchos, en un país con un nivel de crispación y de división de opiniones en la sociedad que lleva a que muchas veces, criticar cualquier aspecto relacionado con la actuación de nuestros representantes, cualquiera sea su bandería política, es tomado como un ataque directo al modelo de sociedad que se promueve, sea desde el campo que se llama a sí mismo progresista como desde el que se llama a sí mismo liberal: en el actual estado de cosas, ni unos son una cosa ni los otros son la otra.
Y se me ocurrió escribir sobre esto porque vi esa pintada mientras estaba pasando un mes en Argentina, donde hace ya varios años que no vivo, pero que sigue siendo mi país (más aún siendo la emigración, como es, una parte constitutiva de la argentinidad). Y porque estaba ni más ni menos que en el mes del Mundial.
Tuve una discusión en una mítica pizzería de la calle Corrientes con un fotógrafo que sostenía que el fútbol era en Argentina una institución social y que, como tal, un gobierno debía hacerse cargo de que el pueblo pudiera acceder a ella. No niego la importancia del fútbol como manifestación deportiva que incluso es generadora de cultura (literatura, canciones, ritos, lenguaje), como importante actividad económica, ni como puente de unión entre sociedades muy diferentes entre sí que pueden, a través del hecho de compartir su pasión por este deporte, generar entre sí lazos de empatía. Pero vuelvo a repetir lo mismo, como un disco rayado: "¿No hay otras cosas más importantes de las que ocuparse antes?".
Como decía, todas estas reflexiones desordenadas se me vinieron a la cabeza en un mes que pasé en Argentina, en junio de 2010, mes de Mundial de fútbol en Sudáfrica. No recordaba, después de haber vivido casi diez años y dos mundiales en Europa, con cuánta intensidad se vive este evento deportivo en el país más austral del mundo. Al salir de España rumbo a la Argentina me alegraba alejarme de una presencia mediática del fútbol que consideraba excesiva: creo que en realidad lo que me alegraba era alejarme de la presencia mediática de la selección española y cambiarla por la selección argentina.
La cantidad de horas de radio y televisión, y de hojas de periódicos dedicadas al Mundial en Argentina me pareció aún más excesiva que en España, y aunque no puedo ni quiero sustraerme a la fascinación que el Mundial ejerce sobre las personas, sí me choca más que esto se dé en un país que se ocupa tan poco de la salud y la educación de calidad públicas y de acceso universal.
Los problemas sociales a los que se enfrenta la sociedad argentina son tan serios que frivolizan y dejan en ridículo a cualquier tipo de información deportiva que pueda comunicarse; pero precisamente por esto parece que fueran más importantes para una sociedad que necesita creer más que nunca en ella misma. Y ver que gente como vos, con la que en tanto compatriotas compartís muchísimas cosas, pueden ser los mejores del mundo en su especialidad -mucho más si esa especialidad se nutre de la pasión de la competición deportiva en defensa de los colores patrios-, hace que cada uno de nosotros deseemos que ellos, nuestros alter egos, ganen el Mundial a los otros.
Aunque ellos hayan llegado a ser millonarios y a sus veintipico años ya no tengan que preocuparse de ganarse el pan y tengan el futuro de sus hijos y nietos asegurados. Los que están en Argentina se sienten identificados con ellos, y los que emigramos porque priorizamos una serie de oportunidades que -erróneamente o no- creímos que Europa podría brindarnos nos sentimos identificados con un Lionel Messi que dejó la Argentina no sólo para poder hacer una carrera en el fútbol, sino porque en Barcelona le iban a costear un tratamiento de salud relacionado con su crecimiento que en su club de Rosario, Newell's Old Boys, le negaron: sin el éxito de ese costoso tratamiento no hubiera llegado a ser el mejor jugador del mundo.
Y estos sentimientos no son privativos de países en vías de desarrollo. También en España el triunfo de su selección en el Mundial ha servido para que los españoles puedan volver a confiar en su potencial en medio de una severa crisis económica que ha llevado ya al país a una tasa de desempleo del 20 por ciento, unos cuatro millones de trabajadores desempleados.
Algunas estimaciones han llegado a calcular que el campeonato mundial logrado por la selección española podría llegar a elevar el crecimiento de su producto interior bruto (PIB) en un 0,7 por ciento, debido a una mejor imagen de la marca España en el mundo, a la llegada de más turistas, o simplemente a un mejoramiento del ánimo y la confianza en sí misma de la gente que podría llegar a fomentar el consumo y la productividad de los españoles. Si este grupo de muchachos españoles fueron capaces de conquistar el mundo con trabajo, talento, tesón y humildad (porque de todo eso han hecho gala los jugadores de esta selección), ¿por qué todos y cada uno de nosotros no seremos capaces, con un poco de suerte, de cumplir nuestros sueños?
¿Será la improvisación y la apelación a la suerte, a los golpes de fortuna o de inspiración fortuita y al talento desordenado -la verdad sea dicha: el talento por sí solo nunca triunfa si no es ayudado por algo de disciplina: el equipo de México '86 con el que Argentina conquistó la Copa del Mundo era un conjunto cuya disciplina dio soporte al colosal talento de Diego Armando Maradona- de la que hizo gala nuestro director técnico la responsable de una eliminación tan temprana? ¿Será el carismático e irresponsable Maradona el más patente reflejo de lo que somos como país? No son pocos los que sostienen esta idea. Nada está perdido, entonces: todo es cuestión de que encontremos un poco de disciplina.
1 Juventud Peronista Evita.
martes, octubre 20, 2009
Petia Petrov, la entrevista completa
Si querés leer la entrevista completa, podés leerla online navegando en el documento que sigue (10 páginas), o bajar el PDF haciendo click en la descarga (para esto último es necesario registrarse).
Entrevista a Petia Petrov (completa)
domingo, junio 14, 2009
Carlos Castilla del Pino: "La locura es empobrecedora siempre"
En su momento la entrevista salió publicada en el diario ABC (en esta entrada tienen insertada la página original, tal cual fue publicada). Sin embargo, por sus ideas políticas (llegó a ser apodado el psiquiatra rojo), El País ha dado más cobertura a su trayectoria.
Mi homenaje a Castilla del Pino es la publicación de la entrevista completa. Que la disfruten.
LEER ENTREVISTA
martes, mayo 19, 2009
La ultraderecha es terrorismo: en memoria de Carlos Palomino
Hace aproximadamente un año y medio, en noviembre de 2007, tras el asesinato del adolescente antifascista Carlos Palomino en Madrid, escribí un artículo para un blog colectivo llamado Madridean, hoy discontinuado.En ese momento reflexionaba sobre la falta de coherencia de un gobierno (del partido Socialista para más inri, aunque lo mismo sucedía con el gobierno centroderechista del partido Popular) que autorizaba manifestaciones de grupúsculos políticos contrarios a la convivencia, la paz, la tolerancia, el respeto y los derechos humanos, a la vez que ilegalizaba a otras formaciones políticas de similares tendencias, la llamada izquierda abertzale vasca, idéntica en el desprecio a la vida y a esa mayoría que es diferente a ellos.
Rescato ese breve artículo como homenaje a Carlos Palomino, días después de que se hicieran públicos los videos del metro de Madrid a través de los cuales queda clara la utilización deliberada y fría de técnicas para matar del militar profesional fascista que asesinó al joven, que tenía 16 años.
¿Un crimen por motivos políticos no es terrorismo?
Antes, dicen, había dos Españas. Ya no. Al menos no como hace 70 años.Hay una España de gente que trabaja, que crea, que se rasca la barriga, y que comparte un montón de características comunes. Una España que comparte pasiones, un país, una geografía, comidas, cañas, tapas y juergas.
Sigue habiendo en España puntos de vista diferentes, pero razonablemente respetuosos con el prójimo, con el marco de convivencia, con la Constitución, con la ley. Con sentido común.
Sin embargo, hay un puñado de energúmenos que, aburridos de sus propias impotencias personales, reviven fantasmas del pasado, sentimientos de odio pasados de moda, y dicen que hay que seguir defendiendo a España de los invasores. Son muy ruidosos y atraen la atención de los medios con mucha facilidad.
¿Quiénes son estas personas? Unas quinientas se reunieron el pasado fin de semana en la Plaza de Oriente para recordar a su caudillo. Otros tantos lo harán este 20 de noviembre en Moncloa para marchar hasta el Valle de los Caídos.
¿Y de qué amenaza externa tienen que defender a España, ahora que no existe el comunismo internacional ni la Unión Soviética? De los inmigrantes, de los trabajadores que vienen a robar el trabajo desde el exterior, de los delincuentes que llegan a sembrar de pánico las calles españolas. De los moros pueden volver a conquistar España por medio de la inmigración.
Los que se manifiesten en Madrid este 20-N para recordar a Francisco Franco no lo harán sólo pensando en la guerra que ganó (si es que en una guerra se gana) su caudillo hace más de medio siglo, sino que trasladarán sus ideas al presente. Y culparán de sus males al Gobierno, que permite la entrada de inmigrantes.
La televisión e internet nos vienen informando hace un tiempo sobre algunas agresiones racistas, como la sufrida por el economista congoleñó Miwa Bene, de 42 años y padre de dos hijos (tetrapléjico tras ser golpeado en la nuca por el español de 29 años Roberto Alonso de la Varga, por ser negro); o la padecida por una joven ecuatoriana agredida en un tren de cercanías catalán por el joven Sergi Xavier M.M.; o el colombiano Jaime F.R., de 53 años, lleno de magulladuras y con un brazo escayolado tras ser apaleado por un grupo de neonazis en Las Rozas. Este tipo de incidentes no pueden ser completamente desvinculados de motivaciones políticas.
Los pequeños movimientos ultraderechistas españoles se están envalentonando en los últimos meses, a medida que se acercan las elecciones, azuzados desde partidos legales como Democracia Nacional. Mientras el Gobierno no pone fuera de la ley a formaciones que deberían estarlo, son los grupos de militancia antifascista los que salen a plantarles cara.
Todos nos enteramos hace dos fines de semana que, antes de un mitin que Democracia Nacional iba a celebrar en Legazpi, un soldado de las Fuerzas Armadas Españolas que asistía al acto como particular se topó con un grupo de antifascistas que iban a manifestarse en contra del acto. Que atacó a varios de ellos con un cuchillo, y que mató a un joven de 16 años. Esto mereció la condena de los más diversos sectores de la sociedad, pero sólo consiguió que se manifiesten en el centro de Madrid unos pocos miles el domingo 11 y otros pocos miles el sábado 17. La mayor parte de ellos, militantes de algún colectivo de izquierdas. Pero no se oyó la condena unánime de toda la sociedad española.
¿Por qué ante una muerte por parte de ETA salimos todos a la calle, y no por la muerte de un joven por motivos pura y exclusivamente políticos, a manos de una persona con formación militar, proporcionada además por el Estado español?
¿Esto no es terrorismo?
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A continuación, comparto con ustedes dos versiones de las grabaciones de esos trágicos momentos. Una versión más corta, con audio y una frase final que comparto ("Los fascistas son terroristas, no gamberros"), y otra más larga y completa, con explicaciones.
La versión larga, con explicaciones:
domingo, abril 26, 2009
El Zar de Vallecas
Con 24 triunfos, dos empates y dos derrotas, podría aspirar a ser campeón de España de la categoría superpluma (entre 57 y 59 kilos), pero aún no tiene la nacionalidad española, por lo que no puede competir por ese título. Todos los nacionales de un país que no haya sido colonia española necesitan diez años de residencia legal en España para poder solicitarla. Los ciudadanos de países latinoamericanos que alguna vez fueran colonia española, al igual que Guinea Ecuatorial y Filipinas, sólo necesitan dos años.
Ahora que ha cumplido los diez años en España, Petia comienza el trámite de nacionalidad, que puede tardar entre un año y medio y tres años. Mientras tanto su padre, que vive en Rusia, intenta moverse para que tenga la posibilidad de competir por el título de su país.
Sin embargo, aunque no tenga aún la nacionalidad española, Petia ya es considerado un vallecano más, lo que queda demostrado por el hecho de que los miembros de la Asociación Cultural Rompe y Rasga, Grupo Castizo de Chulapos de Madrid, de Vallecas - uno de los barrios más tradicionales de la capital - hayan decidido que este centro sea la sede de su primera peña de aficionados.
Así, entre chotis y pasodobles, cervezas y picoteo, y una pantalla gigante en la que se proyectaban fragmentos de sus peleas, quedó fundada la primera Peña Petia Petrov "El Zar".
Los seres humanos siempre estamos más adelantados que nuestras leyes y nuestra burocracia. Por ejemplo, un amigo suyo, Luciano Cuello, argentino y de La Plata, que peleó en México contra Julio César Chávez Jr., el hijo del multicampeón mexicano, no pudo venir a entrenar para ese combate a España porque no le permitieron la entrada por cuestiones de papeles. Fue entonces Petia quien viajó a Argentina para ayudarlo a entrenar. Aunque después fue a él a quien no dejaron entrar a México por motivos similares. (La actuación de Cuello, aunque perdiera por puntos, fue muy elogiada en el país azteca, en una pelea que fue seguida con preocupación por el mítico Chávez padre). Otro amigo y colega de Petia, Gabriel Campillo, es un negro alto con pinta de dominicano quien, cuando le pregunto de dónde es me dice que de Madrid, que nació aquí.
Así que hoy escribo de esto porque me gusta que, de vez en cuando, el sentido común venza a la estupidez. Porque me parece estupendo que una asociación cultural tradicional de Madrid reconozca como uno de los suyos a un ruso que es tan madrileño como cualquiera de nosotros, que también somos madrileños aunque seamos americanos.
viernes, abril 24, 2009
Los verdaderos protagonistas
Mi nombre es nadie. El viaje más antiguo del mundo es el título de un libro con cuatro CDs de audio, con treinta reportajes radiales dedicados a esas personas que arriesgan su vida lanzándose en precarias embarcaciones, desde diversos países africanos, para llegar a España, donde consideran que tendrán más posibilidades de lograr una meta sumamente ambiciosa: cumplir sus sueños. Más ambicioso es, de todos modos, el hecho de lanzarse a tal viaje arriesgando seriamente su vida.Una gran obra periodística que, como los mismos autores explican, incluye una introducción para explicar quiénes son los africanos, qué es África, por qué se van, cómo llegan, describe los lugares por lo que pasando en su viaje, los último puntos de partida hacia Europa, el papel de la familia, las asociaciones que intentan que se respeten sus derechos, la especial situación de las mujeres y los menores, las mafias, la actuación de los gobiernos y las autoridades, los regresos y las repatriaciones, la vida de los que llegan, y por supuesto, historias individuales.
Sus testimonios, un rosario de engaños, estafas, violencia y atropellos por parte de los patrones de los barcos y de las autoridades de los diferentes países - en el caso de las mujeres se añaden los abusos sexuales -, permite ponerles una identidad y conocer a fondo un fenómeno del que permanentemente recibimos noticias superficiales, cuyos protagonistas vemos a diario en las calles - aquellos que lograron llegar, que no cumplen sus sueños, pero que no quieren volver a su país - pero del cual sabemos muy poco. Casi nada.
Las fotografías son de Juan Medina, argentino universal, compatriota y compañero, posiblemente quien mejor ha retratado el drama de quienes llegan a España procedentes de países africanos en una odisea en la que se juegan la vida. Y de quienes no llegan pero sí el que fuera su cuerpo, aunque sea para que sea retratada la brutalidad de este asunto.
En una ocasión, Juan me decía, hablando de un premio ganado por un colega de quien yo destaqué cierta valentía para meterse en sitios poco recomendables en busca de las mejores imágenes: "Pero eso no importa".
- ¿Y qué importa?
- Los que salen en las fotos.
Comparto absolutamente ese punto de vista. El periodista no importa. Importan los que salen en las fotos. Desprecio a aquellos colegas que se creen más importantes que los protagonistas de sus historias.
El elogio de esta obra no debe hacernos perder el norte: lo que importan son los verdaderos protagonistas. Aunque los autores de este libro se llamen Carla Fibla y Nicolás Castellano. El cometido de estas producciones periodísticas no es el éxito de sus autores, sino algo mucho más simple e importante: dar voz y poner nombre, dar una identidad, a los protagonistas de sus historias.
sábado, mayo 17, 2008
La vigencia de las consecuencias de la conquista de América
Imagen publicitaria de la película "Apocalypto", que me gustó mucho: por si quieren polemizar sobre esto, también.En ningún momento de mi humildísima reflexión acerca de la conquista, incrustada caprichosamente en medio de unas también caprichosas reflexiones acerca de la Lideresa, he siquiera insinuado que alguna persona viva de hoy tenga que pedir perdón por crímenes (no errores) del pasado. Sería como esas feministas cabeza hueca que intentan hacer que los hombres-individuos de hoy paguemos los miles de años de opresión contra las mujeres que ha habido en la humanidad. O por los crímenes cometidos por los maltratadores.
O sería como que yo, como argentino de hoy, tuviera que pedir perdón a los paraguayos de hoy por el genocidio atroz contra una gran cantidad de individuos paraguayos cometido en la Guerra de la triple Alianza por tropas de Argentina, Brasil y Uruguay (La catástrofe demográfica fue importantísima para el Paraguay. Su población, en 1864, según los distintos autores iría de 400.000 a 1.200.000 habitantes no indios, aunque lo más probable era de unos 800.000. Los distintos investigadores siguen sin ponerse de acuerdo con respecto al número total de bajas, para unos un cuarto de la población, para otros dos tercios, para otros 220.000, para otros 100.000, para otros 500.000 ). De hecho, pedir un perdón que nadie ha pedido sería reconocer una responsabilidad que, tampoco, nadie ha otorgado. Pero no me parece descabellado establecer mecanismos de compensación económica a nivel de Estado, que para eso existen las relaciones internacionales e instituciones estatales y supraestatales. De la misma manera que, si bien no estoy de acuerdo con que individuos paguen por lo que han hecho otros individuos, sí considero necesaria la existencia de mecanismos de reparación o corrección social de fenómenos también sociales. Por eso estoy a favor de, por ejemplo, las leyes que tienen la pretensión de establecer una igualdad entre mujeres y hombres en el terreno laboral, como por ejemplo, la paridad laboral por ley, tanto en lo referente a cantidad como en remuneración. No porque el hecho de ser mujer haga que una trabajadora valga más que un trabajador al que le ha caído en suerte nacer con pene, sino porque se ha comprobado que existe - a nivel sociedad: conjunto - una discriminación en el trato laboral hacia las mujeres que es necesario corregir. Y punto. Asimismo, en el plano político-estatal, creo que el grueso de los países americanos y sus pueblos siguen arrastrando las consecuencias de unos hechos que comenzaron hace más de 500 años y cuyas repercusiones siguen hoy muy vivas, aunque el paso del tiempo haya mediado muchísimo las formas de la misma. ¿Quiénes eran más malos? ¿Los emperadores de las civilizaciones precolombinas que arrasaban poblaciones enteras para incrementar su poder y el de sus metrópolis o los reyes de España que hacían lo mismo? No se trara del lugar común del indiecito bueno y el cruzado malo. Se trata de que existen convenciones humanas llamadas instituciones que tienen como finalidad - generalmente no cumplida - el mejorar el cumplimiento de los derechos en el mundo. Desde la Constitución de cada país - que tampoco se cumple en ningún país -. ¿Que se puede hablar de la responsabilidad de los gobernantes latinoamericanos, o de los ciudadanos que los votan? Se puede hablar de la mar en coche. Se puede hablar de todo. Pero los caminos de las sociedades tardan siglos en desarrollarse. Y no me parece descabellado hablar de reparaciones: ¿o India no sigue pagando aún las consecuencias de la ocupación británica? ¿Qué hubiera pasado con India y América si no hubieran sido invadidas y ocupadas a sangre y fuego? ¿Estarían hoy peor o mejor? Posiblemente peor. Posiblemente mejor. No se sabe. Se saben muchas cosas de las que SÍ pasaron, que SÍ ocurrieron. Y a partir de eso hay que actuar.
Y mejor paro acá si no esto va a ser un libro en lugar de una entrada. Respondan.
Los datos de la guerra corresponden a "La Guerra de la Triple Alianza: Un conflicto regional"; artículo de Carmen Ruigómez Gómez publicado en una revista de la Universidad Complutense cuyo vínculo en PDF está aquí.
domingo, mayo 11, 2008
Los peligros de la Esperanza
Madrid es una comunidad autónoma particular. Joaquín Sabina dijo alguna vez que lo que le gustaba de Madrid es que no se sintió nunca de fuera, aunque viniera de Extremadura (o algo así). Al Madrid que yo conozco siempre lo he sentido mucho más abierto a lo de afuera que cualquier otra ciudad, como si la propia identidad de Madrid sea eso: no tener una identidad cerrada. Eso mismo (o algo así) le escuché decir alguna vez al actual alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Cuando hacía poco que estaba yo en España viviendo, me sorprendieron unas declaraciones de Esperanza Aguirre, que no fueron muy difundidas en medios (de hecho en internet no las pude encontrar), acerca de que España debería plantearse pagarle a América algún tipo de reparación económica por todas las pérdidas que le ocasionó con su invasión y conquista. (Algunos me dirán: ¿y América no le va a pagar a España por lo que España le llevó? Yo responderé a eso que no, porque esos beneficios no fueron obtenidos a punta de armas y violencia: como dijo el director de cine brasileño Fernando Meirelles en una entrevista con nosotros, fue el genocidio más grande de la historia de la humanidad). En el plano de las declaraciones, al menos, desde Madrid, siempre gobernado por el Partido Popular desde que yo vivo en esta ciudad, tanto a nivel ciudad como a nivel comunidad, no recuerdo haber escuchado ningún tipo de expresión antiinmigrantes ni xenbófoba (algo muy diferente, por cierto, de lo que ocurre a nivel nacional con ese partido, e incluso con el Partido Socialista). Sin embargo, detrás de esa pátina de tolerancia y sentido común, se esconden otras verdades. He escuchado en alguna oportunidad al director de Público, Ignacio Escolar, en el programa 59 segundos, diciendo que Esperanza era inteligente para saber cómo respira la calle, porque es tremendamente populista (o algo así). El Partido Popular en Madrid es liberal a ultranza, tanto en su vertiente gallardonista-municipal como en la esperancista-autonómica. Ser liberal está bien, serlo a ultranza, no, como no está bien ser nada a ultranza (o al menos no en una posición política). Ser honesto no es una posición política, entiéndaseme. Además de los escándalos suscitados por las denuncias de favorecer a miembros de su familia con recalificaciones de suelo y de otras lindezas, también la Lideresa del Partido Popular de Madrid suma muchas críticas por las políticas de privatización masiva con las que está castigando a la comunidad. En el actual panorama de derechización liberal de Europa liderada por Sarkozy, Merkel y Berlusconi (¿qué pasará en Reino Unido en las próxima elecciones?) no se me ocurren más que cosas malas cuando pienso en los cambios que puede traer aparejados a España un hipotético Gobierno encabezado por la Lideresa. No otra cosa es su oposición sin vergüenza al tonto de Rajoy en el seno del PP (ella es muchas veces más listo que él) y ya hay mucha gente de su entorno haciendo campaña sin tapujos con vistas al 2012. Como ejemplo está el blog Esperanza 2012.com (contra el cual se creó el feliz pero fugaz Esperanza 2012.net) que hace trabajo de zapa a favor de la Lideresa, y adláteres como Ignacio González y Juan José Güemes repartiendo hostias a diestra y diestra (por ahora pegan dentro del PP) para que, una vez que caiga Rajoy, que va a caer (supongo y espero), asegurarse de que su jefa estará primera en la posición de largada. Por ahora, Esperanza reparte tibias alabanzas al presidente de Gobierno (dice que le tiene aprecio personal y elogió su política de nombramientos de mujeres en el gabinete ministerial), sabedora de que en España, en general, se respira un aire de hostilidad hacia la intolerancia y la radicalidad de derecha hacia la cual se ha inclinado el Partido Popular en los últimos años, y que Zapatero es por ahora un hombre con una relativa buena imagen entre los ciudadanos de voto no cautivo. Si hasta criticó a Berlusconi, hombre de muy mala fama en España, pero ultraliberal como ella. A no llamarse a engaño. Mi amiga Kim Basinger en esta entrada comenta las barbaridades que la Lideresa está haciendo con la sanidad pública, y la educadora infantil Monique en esta otra muestra su indignación ante los embates en contra de la educación universal y, también, pública, dejando claro los peligros que representa el liberalismo mal entendido que encarna esta mujer y que, indudablemente, amenazan con cargarse muchas de las conquistas sociales que España ha sabido construir. No es que uno esté a favor del funcionariado vitalicio e inoperante, porque no lo estamos (podríamos, ya que en este blog no tenemos problemas de espacio, decir que se pueden establecer muchas formas de control del funcionariado, empezando, por ejemplo, por establecer mecanismos de evaluación o de confirmación de puestos en función del desempeño realizado). Pero ya conocemos, especialmente los sudamericanos, y más especialmente los argentinos, que la liberalización a ultranza de los servicios cuyo funcionamiento deben ser garantizados por el Estado no tiene un buen final. Después no digan que no les avisamos, españoles.
viernes, mayo 02, 2008
La emoción del Dos de Mayo
Pese a que la derecha española vaya por ahí llenándose la boca diciendo que los hechos del Dos de Mayo fueron fundacionales para el sentimiento de pertenencia a la nación española y tal, yo me inclino a pensar que quienes se rebelaron en esa fecha fueron los desheredados de siempre, que lucharon valerosamente por su dignidad y que fueron masacrados por el invasor con su aplastante maquinaria bélica. Por razones obvias, a mí es eso y no otra cosa lo que me conmueve.
De allí la emoción permanente que sentí en la exposición sobre este tema que se hace en la Fundación Canal. Me emocionó verla, me emocionó escribir el reportajillo para la agencia de noticias en la que trabajo: se me piantaban lagrimones y todo, pensando en Manuela Malasaña, en Clara del Rey, en los demás que murieron hace doscientos años, sólo por no ver pisoteada lo que ellos consideraban su dignidad. Y mirá que es difícil emocionarse con un reportaje de agencia, eh, tan constreñido a unas formas y a una actualidad noticiosa muy concreta (aunque tanta restricción enseña: hay que ingeniárselas todo el tiempo para sacar petróleo de donde se pueda).
Aquí copio el reportaje para que lo lean y les pique la curiosidad por el Dos de Mayo a los que no sepan nada de él. Y aunque no vayan a emocionarse con un reportaje de agencia, simplemente quería compartir esa sensación extraordinaria, curiosa, gratificante.

"Los fusilamientos" de Goya en versión Playmobil.
Madrid recuerda a sus héroes doscientos años después
Por Feliciano Tisera
MADRID, 2 may (Reuters) - La capital española recuerda este fin de semana los sucesos del 2 de mayo de 1808, celebrando el bicentenario de ese "día de cólera" en el que un heroico levantamiento popular marcó el comienzo de la Guerra de la Independencia ante el invasor francés.
Doscientos años después, la sangre y la muerte han dejado su lugar a las actividades culturales y lúdicas con que Madrid rinde homenaje a esos ciudadanos comunes que se echaron a la calle para enfrentar en desigual combate al que era el ejército más poderoso del mundo.
Fueron cinco horas de guerrilla urbana que terminaron en sangrientas represalias y fusilamientos por parte del ejército ocupante, pero que marcaron un hito a raíz del cual toda España se levantó contra el invasor.
Como homenaje a esos héroes anónimos, los que no suelen ocupar lugar en los libros de historia, se ha ideado la exposición de la Fundación Canal, "2 de mayo. Un Pueblo, una Nación", un recorrido cronológico a lo largo de esa fecha, comisariado por el escritor Arturo Pérez-Reverte, autor del libro "Un día de cólera".
Trajes de la época, armas originales - navajas, trabucos, y hasta un cañón original del ejército galo -, audios, estatuas de cera, ambientación de momentos del día, mapas y esquemas computarizados de las batallas, entre otros, componen un recorrido principalmente emocional a través de esa jornada, aciaga para los luchadores que cayeron fusilados.
La muestra termina con una lista - blanca sobre fondo negro - de 409 muertos, con nombres y apellidos, a cuya memoria está dedicada la exhibición.
Aunque la exposición dice que no pretende exacerbar ánimos nacionalistas, sino reivindicar la memoria de aquellos que se jugaron la vida en defensa de una nación, algunos visitantes no lo ven de esa manera.
"Que hagan otra exactamente igual sobre la batalla de Madrid que la defendieron los republicanos, y el general Franco era un golpista", dijo Berta, una mujer de 50 años sobre la muestra organizada por una empresa pública de la Comunidad de Madrid. "No hacen una de la memoria histórica, ¿y de está sí nos tenemos que acordar?".
En cambio, otro visitante, Sancho Álvarez, sí cree que la exposición puede ser útil para la sociedad.
"Me gustaría que así fuera. Que la gente conozca cosas de la historia de España", señaló. "Todo puedo contribuir. No creo que sea malo tener un buen y razonable sentido patriótico".
MADRID Y ALREDEDORES SE LLENAN DE HOMENAJES
Las calles de la capital albergarán la serie de actividades "6 Goyas 6", inspiradas en los cuadros mediante los cuales el pintor aragonés Francisco de Goya, testigo de los hechos, plasmó la heroicidad y la brutalidad de los días 2 y 3 de mayo de 1808.
También habrá ciclos de cine alegóricos en el Cine Estudio Bellas Artes y el Centro Cultural Pilar Miró, mientras que las más históricas plazas céntricas albergarán una retreta militar con uniformes de época.
En los barrios más típicos de Madrid habrá bandas de música en calles y plazas, lo mismo que en casi todas las poblaciones de la comunidad autónoma.
Una hermana pequeña de Madrid, Móstoles - un pueblo pequeño en 1808 que es hoy una gran ciudad de más de 200.000 habitantes -, cuyo alcalde fue un activo promotor de que toda España conociera la rebelión en épocas en que no había radio ni televisión, también hace su homenaje al levantamiento.
Precisamente "Levantamiento" es el nombre de la exposición con que se inaugura, el día del bicentenario, el Centro de Arte "Dos de Mayo", un moderno edificio dedicado al arte moderno. La muestra dice pretender expresar los valores de libertad y resistencia ciudadana que inspiraron los levantamientos, a través de una variopinta serie de representaciones visuales y audiovisuales.
La más célebre pintura de Goya sobre los sucesos del 2 de mayo, "Los fusilamientos", será la estrella artística de este 2 de mayo de 2008, recreada en diversas modalidades.
Brutal reflejo artístico de los fusilamientos de la montaña de Príncipe Pío, el punto más sangriento de la indiscriminada represión ordenada por Joachim Murat, el gobernador invasor impuesto por el emperador Napoleón, el original se exhibe en la muestra "Goya en tiempos de guerra", con la que el Museo del Prado conmemora el bicentenario.
Pero esta obra maestra también es recreada en diversas modalidades, como un mural y una representación en papel en la mencionada muestra mostoleña, así como en clave 'friki', con su versión playmobil en la Feria Nacional de Coleccionistas de este juguete, el fin de semana en Casa de Campo.
También el grupo catalán La Fura dels Baus hará una representación aérea de "Los Fusilamientos" en Cibeles, y escolares madrileños armarán un puzzle gigante del cuadro, al lado del Palacio Real.
Manuela Malasaña y sus compañeros de levantamiento perdieron la vida hace doscientos años en una rebelión que no podía terminar de otra manera. Pero dos siglos después, Madrid no se ha olvidado de su sacrificio.

Los playmobil aquí representando "La carga de los mamelucos", de Goya.
miércoles, marzo 26, 2008
Los hornos de la nacionalidad
Una ceremonia de jura de nacionalidad es un trámite burocrático con apenas un par de detalles solemnes. Obsérvese en la foto que la jueza lleva toga con puños de encaje. La de al lado, que parece ser secretaria de la jueza, también lleva toga negra.Toman lista como en el colegio, y después llaman a uno por uno y les repiten una cantinela cortita que termina con un "¿Jura fidelidad (¿o era lealtad?) a la Constitución y al Rey?", y uno, si quiere tener la nacionalidad para terminar la seguidilla de trámites engorrosos y poder entrar y salir del país sin problema (y gozar de otras ventajas relacionadas con el hecho de ser ciudadano español) tiene que decir "Sí".
El quía del extremo izquierdo era algo así como el secretario de inmigración de la Comunidad de Madrid, que ese día estaba de visita para presenciar la salida del horno de nuevos españoles, y hacer acto de presencia, para que después no digan que no se mezcla con la gente que es el objeto de su trabajo. Solemnemente la jueza había dicho antes que ese día nos honraba con su presencia fulano de tal y esas cosas que se dicen estos casos.
Un amigo español se reía de que al menos él no tuvo que jurarle ninguna lealtad a ningún rey. Aunque con sus impuestos le tribute la lealtad que realmente les importa a ellos.
Uno se va de ahí sin ningún papel, sólo con la promesa de que le va a llegar en tres meses, aproximadamente, al domicilio que haya consignado, una carta con la partida de nacimiento para que vaya a tramitar su documento nacional de identidad y, si quiere, su pasaporte.
Eso es un poco más impresionante. Uno llega a la comisaría por la tarde, cuando no hay mucha gente, espera cinco minutitos que lo atiendan, con la partida de nacimiento expedida por el registro civil central español, con una foto y con la tarjeta de residencia. Entrega la partida, la tarjeta (que no ve nunca más, con el cariño que uno le tenía), y la foto, que es pegada en un cartoncito blanco por la funcionaria, quien posteriormente se lo alcanza y le pide que firme en un recuadrito que hay. Después de hacer eso, mete el cartoncito en un escáner y le pide que pase los dedos índice por un cuadradito de vidrio que hay en el mismo aparato. En el escritorio hay una pantalla mirándote, aparecen tus datos y la funcionaria te pregunta si esos datos están bien. Uno le dice que sí, si están bien, y entonces la mujer aprieta un botón y va hacia un hornito que hay atrás y del cual sale automáticamente el plástico ya confeccionado.
Después meten el DNI un rato en una ranurita que tiene el escáner a un costado y te cargan unos datos que vaya uno a saber qué son, y uno se siente partícipe de una escena de ciencia ficción. Más aun cuando te entregan un papelito de esos que tienen un pin oculto, y te dicen que ese es tu número secreto, mediante el cual podés hacer trámites administrativos del Estado desde internet, sin moverte de tu casa, lo que facilita mucho, si funciona, la vida de las personas. Terminado ese trámite de unos quince minutos, uno va a otro escritorio y pide el pasaporte. La funcionaria mete una libretita en una impresora, le alcanza a uno el pasaporte y ya está. En veinte minutos uno tiene ya todo. El DNI costaba 6,80 euros, y el pasaporte, 17,20. Hasta te podés olvidar la plata, le decís a la funcionaria que vas hasta el cajero a sacar, y cuando volvés lo tenés ahí al pasaporte, calentito y con las paginitas vírgenes, recién salido del horno, esperándote.
De todos modos, no se crean los nuevos españoles, si son también argentinos, que no les seguirán diciendo todo el tiempo, especialmente la gente que no los conoce ni tiene ningún tipo de confianza, "¡Che! ¡¡¡Boludo!!!", y pondrán cara de pánfilos esperando su aprobación al chiste. Uno puede optar por ser simpático y sonreír, o como los que ya están hartos, responder, "¿Qué pasa, gilipollas?", y encantarse con la cara de estupefacción del interlocutor que quiso ser simpático y no fue otra cosa que un, efectivamente, boludo.
miércoles, enero 30, 2008
En construcción
Siguiendo con el tema de las construcciones, me llamó la atención una familia de turistas que miraba encantada lo que va a ser una torre de departamentos frente a la playa, en Necochea.Venían de una tarde playera, como se ve. El padre señalaba la pintura y le decía a su mujer: "Mirá qué lindos que van a quedar".
Este boom inmobiliario en Argentina se produce por varios motivos.
Uno es la desconfianza de los ciudadanos en las entidades financieras después de que éstas, en connivencia con el gobierno y las grandes empresas nacionales y transnacionales que operaban en el país en 2001, se quedaran con ingentes sumas de dinero de personas mediante una serie de medidas económicas que llevaron a que una gran proporción de la población argentina perdiera sus ahorros. Muchos quedaron en la ruina. Algunos murieron por no poder sacar el dinero para costear una intervención quirúrguica que les hubiera salvado la vida. Así, los que se quedaron con algo o los que ganaron dinero después de 2001, comenzaron a invertir en ladrillo, una inversión más confiable y, sobre todo, palpable.
La devaluación de la moneda argentina llevó a que tanto aquellos que aún tenían ahorros en dólares como muchos argentinos que viven en el extranjero -e incluso extranjeros a secas-, buscaran terrenos, departamentos o propiedades para comprar en el país.
La subida en los precios mundiales de cereales, en especial de la soja, llevaron a que los productores agrícolas ganen grandes sumas de dinero que fueron destinadas a la construcción. Y las empresas constructoras y las inmobiliarias aprovechan el filón.
De esta manera, la industria de la construcción se convierte en un motor más de la reactivación de la economía argentina, como en su momento lo fue de España.
En tanto generadora de empleo y motor económico, la industria de la construcción me parece muy bien. E indudablemente me parece mucho mejor que se invierta dinero en propiedades antes de que en las ruletas financieras y en la especulación bursátil.
Esperemos que la norma de la nueva ola de construcciones sea el respeto a la legalidad y al sentido común, y que los atropellos al paisaje, al medio ambiente y al mercado, sean la excepción. O sea, al revés de lo que sucedió en España.
¿Hay más motivos para ser optimistas al respecto que los que hay para ser pesimista?
lunes, enero 07, 2008
Los días de basura del metro de Madrid
Durante estos días he tomado muchas veces el metro y pensaba en escribir algo al respecto, pero nunca lo hacía: no encontraba qué decir.
Una de las actividades más características de los blogueros es "robarse" contenidos entre sí o a otros (¿qué son sino esas colgaduras de vídeo en las bitácoras?). Y no lo digo en sentido peyorativo.
He encontrado que mi amiga Neira la Meiga ha escrito en su blog exactamente lo que yo hubiera querido decir respecto a la huelga de limpieza. Así que hago acto de vagancia y promoción, y les paso el vínculo para que se enteren de la verdadera posta de este conflicto. Yo aporto la foto.
domingo, diciembre 30, 2007
Agitaciones de fin de año
Ir un 30 de diciembre al centro de Madrid es una locura. La muchedumbre y el agobio que provoca la aglomeración de personas llevan a la gente a exaltarse y a que los ánimos estén a flor de piel, por lo que el más mínimo roce puede llevar a una discusión que, probablemente, en otras circunstancias no tendría lugar. Y, por supuesto, las circunstancias sociales de los implicados en cualquier incidente influyen decisivamente en el desarrollo del mismo.Me explico: en medio del trayecto de la línea 5 entre Chueca y Gran Vía, veo aparecer a un guardia del metro recriminándoles a unos individuos veinteañeros su conducta por haber cruzado de un vagón a otro con el tren en marcha, a través de las puertas del extremo del vagón.
Les gritaba y les daba sermones, les preguntaba si hablaban español, y los sermoneados, extranjeros aparentemente de Europa del este, se hacían los boludos, como si no fuera con ellos la cosa, pero sin pasarse.
Al salir del vagón en la siguiente parada, el guardia (muy grandote, por cierto) sale a perseguir a estos muchachos, presumiblemente con la civilizada intención de ponerles una multa o algo por el estilo.
En la estación bajaba un montón de gente y, aprovechando la confusión, los muchachos intentaron abrirse paso aceleradamente pero con cierta discreción para no llamar la atención, con el fin de evitar que los agarren los guardias, que iban atrás de ellos. Al principio, sin mucha convicción, pero unos instantes después de bajar el grandote empezó a perseguirlos con más vehemencia.
Una señora no muy mayor, de unos 45 o 50 años, le dijo al guardia: “Ésos son albano kosovares. Son mangantes, vienen a robar en el metro”.
“Déjese de hablar tonterías, señora”, dije yo, que venía a su lado. No sé si esos muchachos eran albano kosovares (seguro eran del este, pero no podría precisar exactamente de dónde), y tampoco sé si eran punguistas de metro: de lo que estoy seguro es de que la señora sabía lo mismo que yo, o menos. Sabiendo que no hay que dejarse llevar por las apariencias, creo oportuno señalar que los muchachos no tenían mucha pinta de ladronzuelos.
Era tal la cantidad de gente que bajaba que al final seguí mi camino y llegué a la salida antes que los protagonistas del conflicto, así que me puse a esperar para ver qué sucedía. Resulta que la persecución, bastante absurda en sus formas, se desarrolló con los muchachos caminando rápido delante de los guardias, con el grandote bastante exaltado que los seguía sermoneando, mechando en su discurso algún que otro insulto.
Pasadas las puertas de salida, el guardia grandote parece que se queda allí sin dejar de gritarles cosas, y al final uno se da vuelta y le dice algo al guardia, cuando ya creía que no lo iba a seguir. Entonces el de seguridad sale disparado detrás de él, con sus compañeros que intentaban sosegarlo, y lo agarra, lo zamarrea y le da un par de collejas, no demasiado fuertes. Al final lo deja ir, a instancias de sus compañeros de guardia, a quienes aparentemente no les parecía que los muchachos hubieran hecho nada merecedor de una paliza.
Me llamó la atención la exaltación del guardia grandote, quien parecía estar esperando algún incidente, por pequeño que sea, para descargar una ira que vaya uno a saber qué origen tendría, contra alguno que le diera un motivo, por insignificante que éste fuese.
En medio del revuelo no me fue posible sacar ninguna foto aceptable con mi móvil, y aunque no llevara mi camarita digital, tampoco hubiera sido posible hacer una foto en condiciones por la cantidad de gente que había y por las características del incidente.
Me pregunto, y seguramente mis lectores ya adivinan cuál será la respuesta que me doy a mí mismo, si la reacción del guardia grandote hubiera sido la misma si, por ejemplo, quienes hubieran cometido la falta de pasarse arriesgadamente de un vagón a otro por la puerta del extremo y con el tren en marcha hubieran sido unos muchachos madrileños de apariencia más convencional.
viernes, diciembre 28, 2007
La Navidad de Olya
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Madrid puede ser alienante, como toda gran ciudad, pero es apasionante si se va con los sentidos alerta, ofreciéndote imágenes humanas como ésta: una rubia bien vestida ofreciendo La Farola a la entrada de una tienda en una de las zonas más comerciales de Madrid en plena época de frenesí consumista de fin de año.
En mis más de seis años en Madrid no recuerdo haber visto nunca una mujer ofreciendo la revista. Y menos a una rubia como Olya.
Los viandantes, en su ímpetu comprador, recorren alienados las calles Goya, Alcalá y Conde de Peñalver: durante los momentos en que me detuve a observarla, sorprendido de que una chica de su aspecto estuviera ofreciendo en la calle la conocida como la “revista de los indigentes” o el “periódico homeless”, nadie pareció compartir mi extrañeza.
Olya me dijo en un perfecto inglés, pues el español aún no lo domina bien, que acaba de llegar de Rusia, y que espera conseguir pronto un trabajo normal, pero que “hay que empezar por algo”.
Me mira a los ojos con firmeza: no noto en ella el más mínimo atisbo de vergüenza ni fastidio. La vida hay que tomarla como viene y hacer con ella lo que se quiera y pueda, y así vamos avanzando: tirando.
Me dice que algo saca, que le alcanza para sus gastos. Me pregunto si su aspecto la ayudará un poco. Probablemente: Olya es rubia, guapa, viste a la manera occidental; es una de nosotros y debemos ayudarla. Su situación es accidental. La de los negros, en cambio, no: ellos están acostumbrados a ser pobres. Es ley de la vida, piensa Occidente.
jueves, diciembre 27, 2007
Amabilidad

En mis años de vida en España he visto o me he enterado por fuentes fidedignas de muchos episodios de violencia, intimidación y abusos de autoridad por parte de fuerzas de seguridad españolas, tanto privadas como estatales.
Recuerdo el caso en la Gran Vía de un negro flaco y alto, fuerte y fibroso, pero no de físico imponente, a quien un grupo de unos ocho policías había detenido por no se qué asunto y le pegaban para hacerlo entrar al coche, algo a lo que el africano se resistía a la vez que gritaba que no le robaran el móvil ni sus pertenencias.
"¡Policías españoles ladrones, españoles ladrones", gritaba en un perfecto español con fortísimo acento de algún país de África. No logró que no le quitaran el móvil; nunca sabré si efectivamente se lo habrán robado. En términos de precisión en el lenguaje periodístico formal quizás sea incorrecto hablar de robo en ese caso. Pero a mí me gusta pensar que es eso y no otra cosa que la policía le quite el móvil al negro y no se lo devuelva. Extremo que desconozco.
Otra cosa que suele verse mucho es a grupos de extranjeros que trabajan con sus mantas vendiendo en la calle productos muchas veces falsificados, que la gente consume con fruición, salir disparados ante las persecuciones de la policía, que le confisca todos los bienes si los agarran. Otro día hablaré con más detalle sobre ello.
Lo que la semana pasada me llamó la atención fue que bajaba yo por una de las escaleras del metro con dos hombres de seguridad, y vi a un negro vendiendo discos con la manta. El ambiente estaba muy tranquilo y no había mucha gente. Amablemente, los dos se acercaron al negro y le hicieron señas de que se fuera. Antes de que le hicieran la seña, el negro estaba levantando ya su manta, sin prisas ni violencia directa: no pedimos que se permitan actividades fuera de la ley como la venta de productos falsificados fabricados masivamente para su distribución en el mercado negro con mano de obra empleada abusivamente.
Pero sí agradeceríamos que, por regla general, sean estos los modos de combatirlo. Y, por supuesto, que ese combate tenga su epicentro en desarmar las bases de este comercio ilegal, no en los extremos más debiles, los manteros.
lunes, diciembre 17, 2007
Otro chandalero que golpea a una extranjera en el metro
Viernes 14 de diciembre de 2007. Línea 6 de del metro de Madrid. Un chaval español de unos 19 años, alto, rubio, ataviado con chándal, mantenía un intercambio de opiniones con un boliviano.
El boliviano venía con un amigo; parece que de trabajar.
Alguno de los dos (el español o el boliviano), pisó o empujó al otro, y hubo una discusión con una pequeña trifulca, con algunos golpes y empujones no demasiado violentos.
El chaval español estaba bastante enojado con el boliviano, que más bien lo que quería era evitar meterse en problemas, y el amigo del boliviano, también boliviano, se interponía entre ambos con palabras conciliadoras.
Un colombiano con un afeitado de esos medio dibujados que se hacen algunas personas de estética maquinera, y que conocía al español del barrio, intentaba mediar en el conflicto con palabras dirigidas al boliviano. Por ejemplo: “Te voy a romper esa carita tan linda que tienes”.
El otro boliviano también intentaba mediar, diciendo cosas como “hay que tenerse respeto” y se colocaba frente al español y al colombiano para evitar agresiones contra su amigo.
La situación era de mucha tensión, con todo el pasaje del vagón mirando, en hora pico, pero la violencia física no se salía de control. Alguna cachetada, algún empujón, nada más.
También un señor español de unos 60 años se cansó de la discusión y comenzó a mediar para que se dejaran de joder, y después de unas tres paradas de discusiones absurdas, el boliviano mediador se llevó a su amigo al otro extremo de la fila de asientos, frente a la puerta contigua, en un intento de que la situación se distendiera.
Cuando todo parecía calmado, el joven portador de chándal bajó en la estación de Usera, salió del vagón por la puerta de la discusión y se paró frente a la puerta donde estaban los bolivianos. Antes de que el metro cerrara sus puertas, le metió una patada bastante violenta en la espalda a Liliana, una chica ecuatoriana que venía de hacer las compras, haciéndola caer a ella y a su carrito a los pies de los bolivianos.
Los pasajeros miramos asombrados, pero ninguno hizo nada. Yo no tenía mi cámara conmigo y el móvil estaba apagado, por lo que no me daba tiempo de encenderlo para hacerle una foto al golpeador. Alguno de nosotros podría haber ido a darle una buena paliza al rubio chandalero. Ninguno lo hizo.
Liliana no quedó lesionada. Le pregunté si estaba bien y me dijo que sí, que no estaba dolorida, que lo peor fue el susto.
Cuando le conté la anécdota a una amiga , su opinión fue que el chandalero era un cobarde que le iba a pegar a mujeres, y además a una que iba con un carrito de bebé. Yo le dije que no, que el carrito era de la compra. Y me di cuenta de que al chandalero le hubiera dado exactamente lo mismo.
martes, diciembre 11, 2007
El chandalero, los negros y la señora china

19:27 Hora pico en el metro de la línea 10 antes de la estación de Batán. La gente viene estresada del trabajo, apretujada, en el ambiente de sofocante encierro se entremezclan perfumes y aromas de mujeres, y olor a sudor acre de hombres.
De repente, pero muy de repente, un chaval de chándal de unos 16 años salta de su asiento y le asesta, a una señora china de aproximadamente 40 años, una brutal patada en plan karateca que la estampa contra una de las puertas del metro.
La señora queda tirada en el piso, y tres negros africanos grandotes que vieron la agresión toman al chaval del cuello, de los brazos, de donde sea que lo hayan agarrado, y con gran exaltación debaten qué hacer con él, mientras la noviecita del chaval, también de chándal, con un piercing dorado sobre su labio superior y bastantes joyas de similar estilo, grita que no le peguen, que es menor. Los pasajeros miran, hablan entre ellos, dicen cosas, íntimamente a la mayoría de ellos les gustaría que el chaval se lleve una buena paliza, pero nadie se quiere meter en un problema que no es suyo.
19:28 Uno de los negros mira a la señora china y observa que la cara se le comienza a hinchar por el golpe contra la puerta. El grafismo de la violencia termina de sacar de quicio al negro, que le arrebata al chaval a uno de sus amigos y toma la justicia por su mano: le revienta la cara contra el cristal de una puerta, que se resquebraja, entre los gritos histéricos de la novia.
19:29 Desconozco los sistemas que tienen los vagones de metro para que el conductor se entere de lo que pasa, pero el tipo enseguida aminoró la velocidad y anunció por los altavoces: “Se informa a los señores pasajeros que debido a incidentes ocurridos en uno de los vagones de este tren, vamos a entrar lentamente en la estación de Batán, a donde espera la policía”. La tensión duró alrededor de un minuto, y los tres negros se apostaron frente a la puerta, listos para salir corriendo en cuanto se abriera para no ser atrapados por la policía.
19:30 Las puertas se abrieron y los negros no salieron corriendo, aunque sí a paso firme, sin mirar a los canas. La gente no dijo nada porque no quería meterse en quilombos que no eran de ellos. La novia del chaval estaba más preocupada en decirle a los canas que el pibe era menor y que lo llevaran al hospital que en continuar la movida con los negros. Seguramente era lo mejor para todos. La policía tomó declaraciones a algunos pasajeros y, por supuesto, a la pobre señora china. Se desconoce el posterior desarrollo del caso.
En España pasan cosas como ésta, pero en realidad, proporcionalmente, son muy pocos los incidentes entre inmigrantes y españoles.
Indudablemente el chaval merecía una reprimenda, pero la violencia no soluciona nada: ¿Qué pasará si este chaval y su pandilla (que por desgracia supongo que existen altas probabilidades que sean un atajo de descerebrados como él) se cruza con algún negrito más joven por ahí, sea un negro 'puro' africano o un mulato dominicano?
De todos modos, lo más habitual es ver a inmigrantes y españoles perfectamente integrados. La interacción en los ámbitos laborales, escolares, académicos o de esparcimiento lleva a que la gente pueda entenderse y acercarse a partir de las cosas que tienen en común, que vistas con un poco de optimismo siempre son más que las que los separan. Incluso creo que el temperamento español en general, más abierto que el de los países del norte de Europa (resalto: temperamento, no mentalidad), favorece la integración de todos.
A veces aparecen tarados como el chaval del chándal que rompe de una patada todos los esfuerzos de acercamiento entre las personas. Pero no pasa a menudo.
viernes, diciembre 07, 2007
Dat y la destilería de tristezas
Me crucé con Dat frente a la Plaza de España. Me vio que venía fumando un pucho y me pidió uno.Fuimos fumando por la Gran Vía un par de cuadras, intentando entender lo que nos decíamos. Creo haber comprendido que llevaba como desde el comienzo de 2007 (cuando Rumania entró en la Unión Europea) vagando por España, intentando infructuosamente trabajar dignamente. Y seguramente trabajando muchas veces en condiciones de explotación inaceptables.
Me decía que no tenía pasaporte (o yo creo que es eso lo que me decía en rumano), y me mostraba como único documento identificativo una hoja A4 doblada y ajada de tanto llevarla en el bolsillo y expedida por alguna dependencia de la Generalitat de Cataluña. No sé qué decía, pero ese era su documento identificatorio en España.
Un par de esquinas más adelante vino a abordarnos el típico ofertante de prostitución cabaretera granviesca y yo, que esa noche estaba preguntón, quise saber de dónde era.
Resulta que Katali, que así se llamaba, también era rumano, y me costó bastante hacerlos hablar a ellos dos en su lengua para que se entendieran. Era como si les pareciera raro que un argentino intentara que dos rumanos se comprendan entre sí. Yo le decía al tarjetero del breca que le diera una mano a su compatriota y viera si podía encontrarle un laburito de eso. Y éste, tras la extrañeza inicial, se copó y se puso a explicarle a Dat cosas del laburo, como que se paraba en no sé que esquina y hacía no sé qué, y le decía algo del salari.
En fin, que seguimos, y probablemente Dat vaya un día a hablar con Katali para conseguir un salari.
Dat seguía caminando a mi lado y entonces le pregunté a Jenny, una puta nigeriana guapísima de 19 tristes años y que temblaba de frío, dónde había rumanas.
“En Montera”, me dijo, y a Montera fuimos. No sé qué carajo quería yo que hiciera Dat con las putas rumanas, quizás creía que le podían decir dónde dormir o algo así, porque suponía que entre compatriotas se entenderían.
Suponía mal. Una puta de 22 años y ojos como cielos llamada Alina empezó diciendo que ella no hablaba con rumanos: “Tú, sí; él, no”. Dat reía.
Fuimos a otro grupo de rumanas. Dom (o así le entendí yo que me decía) me quería llevar a la catrera, pero le dije que no tenía dinero. “¿Cómo se dice dinero en rumano?”, le pregunto a Dat. Ella responde: “Nam”. Dat reía, yo también. Dom también se negó a hacerle caso alguno a su compatriota.
De las pocas cosas que le entendí a Dat en rumano fue que su embajada ni siquiera le hacía el pasaporte, que no lo ayudaban en nada, y que por eso andaba con un papelito de mala muerte de la Generalitat catalana por si la policía lo paraba, y ya en tono más jocoso, que las rumanas no querían saber nada con rumanos cuando dejaban Rumania. Ni siquiera las prostitutas.
Nos saludamos con un buen apretón de manos. Le di un par de puchos para que tuviera.
Así es Madrid. Dat está en la calle, joven y sano, ciudadano de la Unión Europea, y no puede trabajar. Está lleno de putas nigerianas en la calle. Está lleno de putas colombianas, ecuatorianas, brasileñas, rumanas y españolas.
En Madrid, las putas argentinas no son de calle, sino de departamento, y contactan a sus clientes por Internet, agencias o avisos clasificados. Las uruguayas igual.
La Gran Vía y sus inmediaciones son una intensísima destilería de tristeza humana. Como el mundo.
viernes, mayo 19, 2006
Hijo de puta, hay que decirlo más
sábado, abril 15, 2006
La posibilidad del retiro en el Parque del Retiro

Ayer, 13 de abril de 2006, fuimos a eso de las tres de la tarde al Parque del Retiro a tirarnos un rato al césped, al sol, con unos mates, unas manzanitas y unos yogurcitos.
Las exposiciones al sol, especialmente si son rodeadas de verde, reconfortan mi alma y me cargan las pilas para seguir adelante en la dura tarea de vivir. Oh, dura tarea cotidiana.
Pero retiro es cualquier cosa menos lo que uno encuentra en el Parque del Retiro un Jueves Santo.
Vamos a ser justos: lleno de gente como estaba, sigue siendo un retiro de la jungla de cemento que es Madrid, de la jungla de aire viciado que es el metro, de la jungla de ruidos de vehículos y artefactos electrónicos que se encuentra en cualquier parte de la ciudad, de la jungla de olores de restos de combustibles (fósiles para los coches y orgánicos para los humanos), de todas esas consecuencias infectantes del crecimiento económico, de la masificación, de la tecnificación de las ciudades.
El problema es que tal retiro también lo es para una gran cantidad de gente que busca lo mismo que uno: un retiro. Entonces si bien no deja de serlo, uno lo tiene que compartir con otros: guiris, familias de toda procedencia con niños de toda edad y motivaciones lúdicas, inmigrantes de diferentes países de Sudamérica (como uno) y el Este europeo, negros que venden el elemento esencial para la fabricación artesanal del cigarrillo de la risa, patinadores que se deslizan vertiginosamente por los caminos asfaltados del parque (y más vertiginosamente por lo no asfaltados), gente que se aventura en la verdes y opacas aguas del enorme estanque vigilado por férreos leones desde afuera y por amenazadores y enormes peces-gusano mutantes de genética sólo hallable en esta particular super pileta, y los siempre presentes tambores o lo que sea que castigan esa legión de individuos aficionados a la percusión que, de la misma manera en que lo hacía la murga de Córdoba, me rompía bastante las pelotas.
De todos modos, es relajante para mí ir a echarme al sol al Retiro, aunque la última frase del anterior párrafo no lo parezca. Es relajante por el sol y por el césped, principalmente, pero también por la gran cantidad de gente que va allí va a relajarse, también. Me explico: no es como en el día a día, en el Metro o en el Cercanías, cuando la gente va quemada, con cara de encule, con ganas de matar al jefe que va a ver en poco tiempo, otro día más. No. Al Retiro la gente a va exactamente a lo contrario que eso. Así que si le hablás a alguien en el Retiro, una tarde de feriado, tenés muchas posibilidades de que la persona te conteste con amabilidad. Lo contrario a si le hablás a alguien en el Metro, un día laboral. Por más esfuerzos que haga Gallardón por hacer del Metro un lugar más agradable (según dice), si la gente no colabora, seguiremos igual. (Por cierto, este año parece que, después de muchos años, hicieron pasar la Maratón de Madrid por el Parque del Retiro. Esta era una costumbre que se había dejado de lado por razones de cuidado de ese espacio natural, pero con tanta obra antinatural, Gallardón se quedó sin un lugar clave para que pase la maratón, y lo volvió a meter en el parque, con gran indignación del colectivo medioambental madrileño).
En fin, que ahí estaba yo, echado, disfrutando de no hacer un carajo, porque me había llevado un libro (Sexamor, de Filloy, de los que no podés llevar sin un diccionario al lado como todos los de Filloy, creo –digo creo porque son más de cincuenta, a lo mejor a alguno sí lo podés leer sin diccionario, qué se yo-), y no me daban ni cinco de ganas de leerlo (ni al libro ni al diccionario). En realidad sí me daban ganas de leerlo, pero también fiaca. Y todos sabemos que cuando la fiaca aparece, y no hay obligaciones perentorias que nos impidan obedecerla, siempre triunfa. Pero de repente… una visión: pasto verde rodeado de pequeñas flores blancas y amarillas, como pequeñas margaritas, como las que hay en los campos y quintas de la Argentina, que servían de marco al termo y el mate que yo estaba tomando. A retratar esa imagen, que hay un concurso de Correos de España que se llama Un rincón de mi país en España. La mandé, con palabritas lindas… “me hizo sentir que en cualquier sitio podemos estar en casa: porque ese césped, esas flores, ese mate y ese termo eran una instantánea idéntica a la de cualquier campo o quinta argentina. Un momento de mi país que se apareció por el Parque del Retiro un Jueves Santo para que lo pudiéramos atrapar con una camarita”. Suena cursi escrito en este blog, en el cual hacemos una (frustrada) campaña contra lo cursi (?), pero no está tan errada la idea. No ganaré el premio grande, pero con un regalito me conformo.

