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lunes, agosto 20, 2012

Marilyn, a 50 años de su muerte, más viva que nunca

“Pobre Marilyn. Aquella mujer tan guapa, tan joven, con el mundo rendido a sus pies, los días que estuvo en México dio muestras de estar sumida en el abismo de alcohol y drogas que en poco tiempo la llevarían al infierno”.

La frase, recogida por Xavier Navaza en su libro El último amante de Marilyn, pertenece a Luis Soto, periodista y eminente emigrante gallego en México, que conoció a Marilyn Monroe cuando la estrella pasó un par de semanas en el país, cinco meses antes del trágico desenlace. Se conocen muchos detalles de lo sucedido la noche del 5 de agosto de 1962, cuando la actriz fue encontrada muerta en su casa del distrito residencial de Brentwood, en California. Sólo que muchos son contradictorios.  

Leer artículo completo en Letras Libres, aquí.

martes, septiembre 27, 2011

Lo que quedó tras la batalla mundialista del Zar

Foto: Ramón Cairo, tomada de Fightnews.com.
El viernes, antes de la pelea nuestro amigo ruso Petia Petrov por el título mundial superligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en Argentina ante el campeón, Marcos "El Chino" Maidana, escribía en La Posta que Petrov tenía con qué ganarle a Maidana y que un exceso de confianza podía "jugarle una mala pasada al argentino, ante un pugilista más pequeño físicamente, pero mucho mejor boxeador".
Al final, Maidana no se confió y le peleó a Petrov con sus mejores armas y preparado al cien por cien. Y lo venció con justicia y contundencia, imponiendo su mayor poderío físico.
La crónica completa de cómo vivimos todo el intento del Zar de conquistar un título mundial en un peso superior fue publicada en Letras Libres: La aventura del Zar en Sudamérica.
Aquí rescataré las palabras de Ezequiel Vázquez respecto a la actuación del ruso: "Petrov demostró ambición y guapeza ante, sino el mejor, uno de los mejores boxeadores argentinos del momento. Creo que parar la pelea estuvo bien; Maidana es muy superior a él. Pero como la dignidad no tiene que ver con decisiones arbitrales, si estuviera enfrente del ruso le daría un apretón de manos porque la hombría y el orgullo que desparramó en el ring (ante, repito, un rival de otro nivel) no se ven todos los días".

viernes, septiembre 23, 2011

La gran noche del Zar

El pasado 5 de septiembre, cuando me enteré de que el boxeador colombiano Nacho Mendoza no aceptó la invitación para disputar en Argentina el título mundial de superligeros ante el gran noqueador santafesino Marcos Maidana, lo primero que hice fue comentar el asunto con mi amigo Petia Petrov, ese ruso afincado en Vallecas que llegó a España en 1999 con 100 dólares en el bolsillo y quince días después ya estaba entrenando con el mejor equipo de España, el capitaneado por Ricardo Sánchez-Atocha.

“¿No sería una buena oportunidad para vos?”, le pregunté.

“No”, me dijo, “es muy grande, Maidana”, refiriéndose al mayor peso, tamaño y alcance de El Chino.

Yo no terminé de creerle mucho, porque supuse que Petia, después de tanto esperar una oportunidad, entrenando y sacrificándose tantos años, no quería ilusionarse. Pero conociéndolo, sabía que estaría como siempre, entrenado a full y listo para aceptar cualquier desafío que lo pudiera llevar más cerca del gran sueño de todos los boxeadores: ser campeón del mundo. Y no me equivoqué.

No me sorprendió nada leer, un par de días después, este anuncio en su muro de Facebook: “¡¡¡Llegó la hora!!! ¡¡¡Por fin tengo una gran oportunidad!!! Campeonato del mundo WBA superligero el 23 de septiembre contra Marcos el Chino Maidana en Argentina.¡Al fin tengo una oportunidad!”. ¡Y lo supo sólo quince días antes del combate!

Había vuelto a acertar con Petia, como en su anterior pelea, ante el argentino Hugo Ángel “El Tren” Ramírez, cuando le había vaticinado que iba a propinarle a Ramírez el primer nocaut de su carrera, y acerté: un gancho al hígado, marca registrada de Petrov, dejó al Tren sin combustible en el cuarto round.

Ahora no voy a vaticinar nada sobre la pelea por el título mundial con el Chino Maidana, sólo diré que la pelea no tendrá demasiados secretos: lo que se verá es un duelo de estilos. La agresividad y potencia de Maidana contra el virtuosismo técnico de Petrov.

Está claro que si Maidana logra embocar a Petrov, tiene todas las de ganar. El tema va a ser que lo agarre antes de quedarse sin aire, porque si no puede quedar a merced de la endiablada velocidad y precisión de Petia.

Hay periodistas especializados, como William McKay, de Boxingnews24, que advierten que la elección del Zar como rival del Chino ha sido una muy mala elección de su equipo: “No podrían haber elegido un peor oponente para Maidana, que puede llegar a pasarlo mal en esta pelea”.

Más allá de estilos y preferencias, mi favorito está claro: el viernes pondré la amistad por delante de la patria. Pero está claro que Petrov tiene con qué ganarle a Maidana y que un exceso de confianza puede jugarle una mala pasada al argentino, ante un pugilista más pequeño físicamente, pero mucho mejor boxeador.

Así que la madrugada del viernes estaremos pegados a la pantalla de televisión viviendo una experiencia imperdible, algo muy difícil de que te suceda: ver en directo a un amigo pelear por un título mundial de boxeo. La emoción está asegurada.

domingo, abril 26, 2009

El Zar de Vallecas

Petia Petrov posando con su mamá ante la placa de su peña, en Vallecas.
Foto: FT.

Petr Petrov, Petia, llegó a los 16 años a España desde Stravopol, en el sur de Rusia, cerca del Cáucaso, y desde entonces se dedica a un trabajo que ni siquiera tiene su correspondiente codificación en la lista de ocupaciones de la administración: boxeador.

Con 24 triunfos, dos empates y dos derrotas, podría aspirar a ser campeón de España de la categoría superpluma (entre 57 y 59 kilos), pero aún no tiene la nacionalidad española, por lo que no puede competir por ese título. Todos los nacionales de un país que no haya sido colonia española necesitan diez años de residencia legal en España para poder solicitarla. Los ciudadanos de países latinoamericanos que alguna vez fueran colonia española, al igual que Guinea Ecuatorial y Filipinas, sólo necesitan dos años.

Ahora que ha cumplido los diez años en España, Petia comienza el trámite de nacionalidad, que puede tardar entre un año y medio y tres años. Mientras tanto su padre, que vive en Rusia, intenta moverse para que tenga la posibilidad de competir por el título de su país.

Sin embargo, aunque no tenga aún la nacionalidad española, Petia ya es considerado un vallecano más, lo que queda demostrado por el hecho de que los miembros de la Asociación Cultural Rompe y Rasga, Grupo Castizo de Chulapos de Madrid, de Vallecas - uno de los barrios más tradicionales de la capital - hayan decidido que este centro sea la sede de su primera peña de aficionados.

Así, entre chotis y pasodobles, cervezas y picoteo, y una pantalla gigante en la que se proyectaban fragmentos de sus peleas, quedó fundada la primera Peña Petia Petrov "El Zar".
Los seres humanos siempre estamos más adelantados que nuestras leyes y nuestra burocracia. Por ejemplo, un amigo suyo, Luciano Cuello, argentino y de La Plata, que peleó en México contra Julio César Chávez Jr., el hijo del multicampeón mexicano, no pudo venir a entrenar para ese combate a España porque no le permitieron la entrada por cuestiones de papeles. Fue entonces Petia quien viajó a Argentina para ayudarlo a entrenar. Aunque después fue a él a quien no dejaron entrar a México por motivos similares. (La actuación de Cuello, aunque perdiera por puntos, fue muy elogiada en el país azteca, en una pelea que fue seguida con preocupación por el mítico Chávez padre). Otro amigo y colega de Petia, Gabriel Campillo, es un negro alto con pinta de dominicano quien, cuando le pregunto de dónde es me dice que de Madrid, que nació aquí.

Así que hoy escribo de esto porque me gusta que, de vez en cuando, el sentido común venza a la estupidez. Porque me parece estupendo que una asociación cultural tradicional de Madrid reconozca como uno de los suyos a un ruso que es tan madrileño como cualquiera de nosotros, que también somos madrileños aunque seamos americanos.

miércoles, enero 07, 2009

Sandra Castillo, una mujer y una misión

Foto: Feliciano Tisera
"Yo no sé qué misión es la que yo tengo en este lugar. Si me daba cuenta de que este lugar estaba en esas condiciones, jamás hubiera hecho entrar a mi familia a vivir aquí"
Su nombre, Sandra Castillo: un paradigma de todas las virtudes de la mujer dominicana, una líder de una fortaleza y una capacidad de lucha admirables, que genera admiración y respeto en quienes han visto de cerca sus batallas por mejorar la vida de su comunidad.
En 1996, la comunidad de Paraíso de Dios, en el municipio de Haina, vecino a Santo Domingo, República Dominicana, fue calificada por la Fundación Blacksmith como el tercer pueblo más contaminado del mundo.
El motivo era una fábrica de reciclaje de baterías de la empresa Metales y Óxidos S.A. (Metaloxsa), responsable de las baterías Meteoro, unas de las más populares del país, cuya publicidad se halla por doquier en enormes carteles de las grandes avenidas de la capital.
La empresa dejaba residuos de plomo abandonados al aire libre en solares vecinos a las viviendas, y muchos niños, los más vulnerables a este tipo de contaminación, han quedado con secuelas irreversibles.
Cuando este asunto salió a la luz, Sandra, la líder comunitaria encargada de los temas medioambientales de la Junta de Vecinos de Paraíso de Dios, ya llevaba varios años en una lucha que llegó a esperar quince años para ver que las autoridades se decidieran a limpiar los focos contaminantes.
"Lamentablemente, en este país, cuando usted tiene un conflicto siempre se piensa que hay otros intereses. Así que nosotros hemos sido imparciales en esta situación. Luchamos por algo justo. Y de ninguna manera queremos que nadie se confunda. Porque yo he dado mi vida en esta lucha", me decía en una entrevista para un reportaje en profundidad sobre la contaminación en Haina.
No está claro aún si se limpiará todo como se ha prometido, pero el secretario de Medio Ambiente anunció que la zona será cubierta con una capa vegetal y que a continuación se construirá un parque ecológico en el lugar donde se antes estaban los residuos.
La contaminación por plomo es un problema que afecta no sólo a República Dominicana. Casos como el de Paraíso de Dios se conocen en diferentes países de América Latina.
Sandra es una líder tan ejemplar que la productora audiovisual Index, está elaborando un documental sobre su ella, Plumbemia, dirigido por María del Carmen Silva y producida por Fer Figheras, dos argentinos afincados en República Dominicana.
Aquí pueden ver el tráiler.

viernes, noviembre 28, 2008

Gladys, mamá dominicana

Foto: FT.
Días después de llegar a Argentina desde República Dominicana, donde unos de los temas en los cuales trabajé es el de la emigración, me llamó la atención la cantidad de personas de ese país que vi en la ciudad de Necochea, en la provincia de Buenos Aires.
Así que me fui a hablar con la peluquera dominicana de la ciudad, sabiendo que cuando se juntan varias dominicanas en un sitio no puede faltar un salón para que las muchachas se arreglen sus moños malos.
Gladys tiene 34 años de edad y lleva 9 en Argentina. Acaba de traerse a sus cuatro hijos de su país. Dos chicas y dos chicos.
Lo primero que me llama la atención es el acento bonaerense con el que hablan y el fuerte contraste que deben sentir con su cultura alegre en una ciudad que, salvo en verano, tiene un ambiente triste, frío y nada simpático.
“A mí me gusta, dice Gladys. Es otra onda. Cambiar de ritmo. Me gusta. Acá cambiamos el carácter. Nos ponemos del mismo estilo de los de acá”, dice.
Por desgracia, pienso yo.
A poco de llegar, Gladys, que se venía con las esperanzas de hacer una diferecia, se encontró con un país cayendo en una de las peores crisis económicas de su historia.
“Yo siempre lo vi positivo. Si tenés algo para comer y estás bien con tu familia, la diferencia no la notás mucho”, señala, optimista, esta mujer oriunda de Puerto Plata que primero llegó a Buenos Aires, pero no le gustó.
“Me parecía que no era la ciudad ideal para yo traer a mis hijos. Vine aquí por vacaciones, me gustó la ciudad, me renté un departamentito, empecé a correr la voz, empecé a trabajar”, cuenta.
¿Los primeros tiempos fueron duros?
“Amigo, duro es poco. Te cuesta, los primeros tiempos te cuesta. Después que uno encaja, tienes que cuidar”, confiesa.
La peluquería de Gladys es un punto de referencia para los dominicanos en Necochea.
“Acá nos reunimos todos, todos los días, los fines de semana. Si viene gente nueva, vienen acá, me visitan, porque yo soy una de las que llevo más tiempo, conozco más gente. Entonces nos damos ánimos. Tomamos un cafecito... ¿No te hicieron café nunca en Dominicana?”.
“Nosotros cuando hacemos una reunión dominicana, nos invitamos todos los que conocemos. Todos ponen un puchito, nos juntamos y hacemos una joda hermosa. Porque si no acá en la bailanta nos discriminan, no nos dejan entrar. Son muy pocas las bailantas que te dejan entrar. Vos vas y te dicen que es fiesta privada. Por negros, no nos dejaron pasar. Es lo único malo que veo yo acá”.
Entonces han optado por las reuniones con su grupo de amigos.
“Nos la pasamos muy bien, la verdad. Nos distraemos tranquilos, estamos entre nosotros, con alguna gente de acá que nos acompaña porque son esposos o parientes de alguna de nosotras. Te adaptas".
Sin embargo, admite que extraña.
“Nos hace falta la onda nuestra. Vos si estuviste en Dominicana te diste cuenta de que la música allá se escucha alta. Acá a las diez de la noche tenés que bajar porque si no te llaman a los milicos. No podés. Y si te tocó una vecina jodida, fuiste. Es muy complicado. ¿Y a vos te ha ido bien acá en Necochea?.
No, le digo, "yo visito acá a mi mamá, pero me aburro mucho.
“Es aburrida la ciudad, eso sí”, me reconoce.
Sus hijos Demis, de 17 años, José Manuel, de 16, Leidy, de 12 y Stefany, de 10, también están contentos con el cambio.
“No es lo mismo una persona que se cría en un país a uno que llega después. Mis hijos van a subir con una cultura diferente a la que tengo yo. Es así”.
Duro es poco, nos había dicho Gladys recordando sus sacrificios: “He ido una sola vez en nueve años que tengo acá. Cuando fui, la más chica tenía cuatro años, y cuando vinieron, vinieron tan grandes que ni los conocí".
"Un esfuerzo lindo. Y ellos están contentos. Adoran totalmente estar conmigo. Me aman a mí, aman a su padre. Es lo más lindo, a los chicos cuando los crías en el amor, se crían de otra manera”
.
Así es Gladys, la típica madre dominicana.

martes, octubre 28, 2008

Yocasta y Liliana

La lucha contra el sida y la creciente concienciación de los dominicanos sobre la peligrosidad de practicar sexo sin protección ha logrado bajar el índice de infecciones por VIH en el país a menos del 1% de la población. Esta cifra, sin embargo, crece en los bateyes a un porcentaje fluctuante entre el 5 y el 7 por ciento.
Por eso no debería sorprender que en un momento de mi trabajo en el que estaba fotografiando escuelas apareciera ante mí, de repente, esta imagen:
En seguida llegó una camioneta, que no me quedó claro si paró ofreciéndose a llevar a los integrantes del cortejo o venía especialmente a buscar el féretro y su cortejo.
"Murió la chica que tenía sida", le dijo Belkis a Esteban. Ellos son dos trabajadores de Visión Mundial que acababan de acompañarme en mi recorrido por los bateyes de la zona.
"No llegamos a tiempo. Se lo detectamos hace sólo unos días, cuando vino a hacerse la prueba", agregó.
Yocasta Rafaela Castro era dominicana y tenía 30 años. Dejó una sola hija, Liliana, de 11 años. Liliana tiene tres hermanas más por parte de su padre, Raúl Peña, con quien Yocasta vivía en el batey Los Blocks. Suponían que él le contagió el virus, aunque no está confirmado porque Raúl no se había hecho el análisis hasta ese momento.
Quizás no fuera el mejor momento para fotografiar el bellísimo rostro, lleno de dolor, de Liliana, mientras iba a darle el último adiós a su madre, a un pueblo cercano de donde ella era oriunda, Uvilla. Pero qué más da. Lo único importante es seguir trabajando, como lo hacen Belkis y Esteban, para que cada vez haya menos pérdidas como la de Yocasta, irremediable pero evitable, y menos dolores como el de Liliana. Ella sabrá labrarse el mejor futuro posible dentro de sus circunstancias: no me es posible pensar otra cosa.

viernes, diciembre 28, 2007

La Navidad de Olya


Madrid puede ser alienante, como toda gran ciudad, pero es apasionante si se va con los sentidos alerta, ofreciéndote imágenes humanas como ésta: una rubia bien vestida ofreciendo La Farola a la entrada de una tienda en una de las zonas más comerciales de Madrid en plena época de frenesí consumista de fin de año.

En mis más de seis años en Madrid no recuerdo haber visto nunca una mujer ofreciendo la revista. Y menos a una rubia como Olya.

Los viandantes, en su ímpetu comprador, recorren alienados las calles Goya, Alcalá y Conde de Peñalver: durante los momentos en que me detuve a observarla, sorprendido de que una chica de su aspecto estuviera ofreciendo en la calle la conocida como la “revista de los indigentes” o el “periódico homeless”, nadie pareció compartir mi extrañeza.

Olya me dijo en un perfecto inglés, pues el español aún no lo domina bien, que acaba de llegar de Rusia, y que espera conseguir pronto un trabajo normal, pero que “hay que empezar por algo”.

Me mira a los ojos con firmeza: no noto en ella el más mínimo atisbo de vergüenza ni fastidio. La vida hay que tomarla como viene y hacer con ella lo que se quiera y pueda, y así vamos avanzando: tirando.

Me dice que algo saca, que le alcanza para sus gastos. Me pregunto si su aspecto la ayudará un poco. Probablemente: Olya es rubia, guapa, viste a la manera occidental; es una de nosotros y debemos ayudarla. Su situación es accidental. La de los negros, en cambio, no: ellos están acostumbrados a ser pobres. Es ley de la vida, piensa Occidente.

viernes, diciembre 07, 2007

Dat y la destilería de tristezas

Me crucé con Dat frente a la Plaza de España. Me vio que venía fumando un pucho y me pidió uno.

Fuimos fumando por la Gran Vía un par de cuadras, intentando entender lo que nos decíamos. Creo haber comprendido que llevaba como desde el comienzo de 2007 (cuando Rumania entró en la Unión Europea) vagando por España, intentando infructuosamente trabajar dignamente. Y seguramente trabajando muchas veces en condiciones de explotación inaceptables.

Me decía que no tenía pasaporte (o yo creo que es eso lo que me decía en rumano), y me mostraba como único documento identificativo una hoja A4 doblada y ajada de tanto llevarla en el bolsillo y expedida por alguna dependencia de la Generalitat de Cataluña. No sé qué decía, pero ese era su documento identificatorio en España.

Un par de esquinas más adelante vino a abordarnos el típico ofertante de prostitución cabaretera granviesca y yo, que esa noche estaba preguntón, quise saber de dónde era.

Resulta que Katali, que así se llamaba, también era rumano, y me costó bastante hacerlos hablar a ellos dos en su lengua para que se entendieran. Era como si les pareciera raro que un argentino intentara que dos rumanos se comprendan entre sí. Yo le decía al tarjetero del breca que le diera una mano a su compatriota y viera si podía encontrarle un laburito de eso. Y éste, tras la extrañeza inicial, se copó y se puso a explicarle a Dat cosas del laburo, como que se paraba en no sé que esquina y hacía no sé qué, y le decía algo del salari.

En fin, que seguimos, y probablemente Dat vaya un día a hablar con Katali para conseguir un salari.

Dat seguía caminando a mi lado y entonces le pregunté a Jenny, una puta nigeriana guapísima de 19 tristes años y que temblaba de frío, dónde había rumanas.

“En Montera”, me dijo, y a Montera fuimos. No sé qué carajo quería yo que hiciera Dat con las putas rumanas, quizás creía que le podían decir dónde dormir o algo así, porque suponía que entre compatriotas se entenderían.

Suponía mal. Una puta de 22 años y ojos como cielos llamada Alina empezó diciendo que ella no hablaba con rumanos: “Tú, sí; él, no”. Dat reía.

Fuimos a otro grupo de rumanas. Dom (o así le entendí yo que me decía) me quería llevar a la catrera, pero le dije que no tenía dinero. “¿Cómo se dice dinero en rumano?”, le pregunto a Dat. Ella responde: “Nam”. Dat reía, yo también. Dom también se negó a hacerle caso alguno a su compatriota.

De las pocas cosas que le entendí a Dat en rumano fue que su embajada ni siquiera le hacía el pasaporte, que no lo ayudaban en nada, y que por eso andaba con un papelito de mala muerte de la Generalitat catalana por si la policía lo paraba, y ya en tono más jocoso, que las rumanas no querían saber nada con rumanos cuando dejaban Rumania. Ni siquiera las prostitutas.

Nos saludamos con un buen apretón de manos. Le di un par de puchos para que tuviera.

Así es Madrid. Dat está en la calle, joven y sano, ciudadano de la Unión Europea, y no puede trabajar. Está lleno de putas nigerianas en la calle. Está lleno de putas colombianas, ecuatorianas, brasileñas, rumanas y españolas.

En Madrid, las putas argentinas no son de calle, sino de departamento, y contactan a sus clientes por Internet, agencias o avisos clasificados. Las uruguayas igual.

La Gran Vía y sus inmediaciones son una intensísima destilería de tristeza humana. Como el mundo.

lunes, abril 10, 2006

Menardo y las fuerzas de la naturaleza (I)

A Menardo, como les contaba, nada lo hacía caer. Todos lo veían como un loco, y tenían razón. O quizás, no. Porque Menardo sabía que era un elegido en lo referente a ser una verdadero superdotado del pilotaje, llevando a la conducción zanellística a cotas que Don Zanella jamás pensó que un ciclomotor de 50 cc. sin retocar en ninguno de los tan mentados talleres motociclísticos villamarienses pudiera siquiera soñar en alcanzar.

Pero una vez, Menardo conoció suelo. Fueron fuerzas de la naturaleza las que lograron la proeza…

Fue como si le dijeran: "Sos humano".

¿Deberemos a esa experiencia, no demasiado traumática, la realidad de que Menardo sea, años después, una persona sana y que no se haya adentrado en esos terrenos cenagosos en los cuales el ser humano tiende a estirar demasiado los límites de su tolerancia, sin detenerse a pensar en que tales límites no son barreras rígidas que si no se las franquea de una vez permanecen tal cual están, sino que se trata de fronteras laxas que si sufren embates excesivos se resienten y permiten el ingreso del daño a la humanidad cuya protección era su misión?

(to be continued…)

sábado, marzo 04, 2006

Menardo, El que no se Cae

Pero contra todo pronóstico, Menardo nunca se cayó de la Zanellita, una posibilidad que tenía en vilo, razonablemente, a medio Villa María.
Eran los tiempos convulsos de nuestra adolescencia, cuando cada vez que nuestros padres nos decían "Tengo que hablar con vos, me han dicho una cosa", nosotros pensábamos que se nos venía la tumbada, que nos iban a decir que nos drogábamos (que era una tumbada aunque no nos drogáramos, porque además estábamos, y estamos, moralmente más del lado de los drogadictos que de los botones, naturalmente).
Menardo no se cayó nunca de la Zanellita, y era difícil en tiempos en los cuales para todos, el caernos de la moto formaba parte intrínseca del folclore de la aventura de vivir en Villa María por aquellos tiempos convulsos de la adolescencia, donde además de manejar de manera imprudente, a bordo de la motocicleta solíamos dedicarnos más a mirar a las transeúnte que a ciudar de nuestra conducción, de por sí bastante carente de aptitudes (salvo en el caso de Menardo, que posee condiciones sobrenaturales para andar en moto, quién sabe si ahora estaría sacando fotos si se hubiera dedicado a la competición sobre dos ruedas mecanizadas: aunque seguro que sí, pero sacando a los culos de las promotoras de las escuderías). Básicamente, nadie dudaba de que había que caerse de la moto: los que teníamos, lo que no tenían y se caían por partida doble (manejando moto prestada o yendo de acompañantes), y Menardo. Sin embargo, él no se cayó nunca.
Más de diez años después, Menardo ya no tiene su Zanellita (motitos de la época cuya corta vida útil hace muy improbable encontrar ejemplares de esa época repartiéndonos nostalgias de cuando eramos jóvenes y despreocupados en las calles de la Villa). Ahora tiene una mucho más distinguida Vespa, pero sigue andando igual de fuerte, como cuando tenía 17 años y se iba a comer el mundo a fuerza de manducarse fotocopias de apuntes contieniendo las reflexiones de los más altos altos pensadores disponibles por ese entonces. Hoy ninguno de nosotros se come el mundo, pero no me cabe la menor duda que Menardo es uno de los más felices de todos nosotros. Pichón de periodista reconvertido en fotógrafo de la vida previa intensa sobredosis vital en las calles de Buenos Aires, una sobredosis de combustible que estoy seguro tiene mucho que ver con su felicidad actual.
En seis meses en Buenos Aires, culminada nuestra etapa universitaria (uno la culminó de una manera y el otro de otra) vi apenas un par de veces a Menardo. Cada uno estaba en su historia, él despégandose de una y yo también. Él viviendo una nueva y yo en medio de la transición hacia otra (y sabemos que toda época que merezca ser definida lo más dignamente posible como transición, y es pretendo que lo sea, también debe tener ingredientes convulsos y espacios de oscuridad que a veces ni los propios implicados sabríamos desentrañar).
Hoy los dos estamos en oootra etapa, diferente a aquella de Villa María, a la universitaria de Córdoba (que en esa época era una fiesta con pocos obstáculos y que parecía no tener fin) y a esa de Buenos Aires. La mía la conozco de sobra, o no. La de Menardo, seguro que no. ¿Te interesa conocerla, lector, con pelos y señales? No será eso posible, claro que no. Pero algo conocerás. Mantenete acá, fiel a mis avances, y sabrás más cosas de la apasionante vida de Menardo.

sábado, febrero 25, 2006

Avances de la novela vital de Menardo

Ahora que sé que estás escribiendo, voy a volver a controlar diariamente tu blog (o día por medio, si ando con muchas cosas). Entré quinientas veces desde la última vez pero como no ví cambios, me dije que te estabas dedicando a escribir más en privado.
Eso me escribió mi amigo Luciano Menardo en un mail reciente, lo que me obliga a ser más constante con este blog. Empezo mál la empresa: es el 25 de febrero a la noche, cuatro días después de que Menardo me escribiera eso, recién ahora estoy cumpliendo con mi deber moral.

Este posteo, en consecuencia, va a ser en honor a él, a Luciano Menardo, un adalid de la acción por sobre la paja mental que busca la felicidad de la forma más directa posible: buscándola.

Pocas veces he visto a una persona más... perdón, nunca... Nunca he visto a una personas más temeraria en la conducción de una motocicleta. Desde los tiempos de su Zanellita gris, en los que desafiaba las más elementales leyes de la gravedad inclinándose en grados imposibles que nos sumían a los observadores en una especie de vértigo contemplativo que nos hacía sentir a nosotros, simples mortales, como se sentiría un aficionado a la Fórmula Uno oriundo de Marcos Juárez que se ganara en un sorteo de yogures descremados, que había comprado para su mujer que se había puesto a dieta, un fin de semana para dos personas en Mónaco en hotel de lujo para asistir a los entrenamientos y a la consecuente carrera de la máxima categoría del automovilismo de pista mundial en el más emblemático de sus circuitos.