domingo, marzo 06, 2011

Ernesto Bazan, Cuba y Latinoamérica

Hace un tiempo, publiqué una entrevista en la web de Letras Libres a Ernesto Bazan, gran fotógrafo italiano que dejó un muy personal punto de vista sobre la Cuba del Periodo Especial a través del lente de su cámara y que hoy viaja por toda Latinoamérica fotografiando e impartiendo talleres.

Había escrito una redacción basada en esa entrevista, que no se publicó, y que finalmente elijo compartir aquí con ustedes.

Las fotos de Ernesto Bazan son sobrecogedoras, inquietantes, íntimas. Verdaderas. Lejanas a la imagen de esa Cuba sonriente, festiva, exótica o folclorista que se muestra al turismo como un edén de la alegría y la libertad.
 


La Cuba de Bazan es la que día a día sufre las consecuencias de vivir bajo las dos pesadas losas de un bloqueo que les impide desarrollar su economía y de una dictadura que les impide expresarse y vivir con libertad, sin miedo a sufrir consecuencias.


"Ni una sola de las miles de imágenes que existen de Cuba, tomadas por fotógrafos cubanos y extranjeros, se asemejan a éstas. Las imágenes aquí presentadas llevan el nombre del fotógrafo como sello, su percepción, su pensamiento, y cuentan una historia que sólo le pertenece a él", dice la prestigiosa crítica fotográfica Vicki Goldberg en el epílogo de BazanCuba, el libro en el que este fotógrafo siciliano ha dejado resumidas sus sensaciones y sentimientos de catorce años de vida en la isla a lo largo de 280 páginas con 118 fotografías, aderezadas con extractos de su diario personal manuscrito, en una edición cuasi artesanal en la que colaboraron más de 50 estudiantes de sus talleres, y que se vende sólo a través de Internet.


No es la de Bazan, nacido en Palermo en 1959, año de la Revolución cubana, una visión complaciente. Es cruda y desgarrada.


"La Habana está en un estado de descomposición física y mental; parece exhausta y cayéndose a pedazos. Es enorme la degradación. Sueños rotos y desolación por todos lados", escribe en un fragmento de su diario personal correspondiente a 1992, reproducido en su libro.

La Cuba que muestra Bazan está filtrada por la visión personalísima de alguien que está "casi seguro" de haber vivido en la isla en una vida anterior. Muestra el dolor de los cubanos ante las dificultades de la vida diaria, y la presenta desde el dolor que le ha producido el tener que dejar la isla hace ya más de cuatro años, cuando tuvo que exiliarse tras recibir la advertencia de que su familia podía "tener problemas".


Lo curioso es que en un estado policial como el cubano, a veces los problemas no te llegan por desavenencias con el régimen, sino por cosas mucho más mundanas: los vecinos de Sissy, la mujer de Ernesto, no soportaron que ella pudiera darse una vida mejor que la de ellos, y denunciaron las actividades de su marido. Ernesto lo dice claramente: "Mis talleres son caros". Ergo: no aptos para bolsillos de estudiantes cubanos, sólo asistían estudiantes extranjeros.

"Algunos vecinos envidiosos de mi esposa, que tenía un nivel de vida más acomodado, como no tienen nada que hacer en todo el día, empezaron a escribir cartas anónimas y convirtieron algo muy bonito, como lo de mis talleres fotográficos, en un crimen de Estado", resume.


Así fue que en 2006, tras 14 años de vida en una isla que siente como suya, donde se reencontró con la atmósfera de esa Palermo que lo vio nacer en 1959 (el mismo año en el que nació la Revolución Cubana), Ernesto tuvo que dejar la isla.


"Cuando tienes esposa e hijos cubanos, no puedes permitirte jugar con el régimen", dice. La excusa fue que el reglamento del Centro Internacional de Prensa cubano establece que un extranjero no puede impartir clases de periodismo, aunque sí lo pueda ejercer. "La acusación fue que yo era fotoperiodista y estaba dando talleres de periodismo. Según el reglamento del Centro de Prensa Internacional, yo puedo sacar todas las fotos que quiera, pero no puedo dar clases de periodismo. Es una de las tantas estupideces que hay en un mundo regido por ese tipo de reglas", dice.

"Yo he dejado de ser fotoperiodista hace muchos años. Los míos son reportajes de mucha introspección", dice, pero sabía que no podría convencer de eso a las autoridades que decidieron que sus talleres eran de periodismo. Pese a intentarlo.
"Obviamente, fue un momento duro, porque teníamos una casa, cosas materiales... Pero cuando llega el momento en que sientes que estás a punto de perder la libertad de escoger lo que quieres hacer en tu vida, estaba dispuesto a entregar hasta mis cámaras para que mi familia y yo saliéramos sin problemas", cuenta. Pese a ello, no hace de su situación un drama ni se victimiza. Reconoce que es un privilegiado.

"En comparación con lo que les pasa a los cubanos, siempre digo que lo que me pasó a mí es algo muy pequeño", dijo. "Mi familia ha tenido la suerte de poder regresar hasta la fecha a visitar a su familia; entonces, para mí, no es nada del otro mundo", cuenta.


De privilegiado a expulsado
La maledicencia y la envidia de unos vecinos con mucho tiempo libre en el estado policial de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) pudieron más que la simpatía que el trabajo de Bazan llegó a despertar en algunas autoridades cubanas.

Hasta el propio Raúl Castro (por entonces jefe de las Fuerzas Armadas) tuvo el gesto inédito de dejarle fotografiar una semana al Ejército cubano cuando Bazan lo solicitó en una carta, y luego el gobierno lo invitó a exponer esas fotografías en el Museo de la Revolución.


"El gobierno cubano sabía exactamente lo que yo hacía, porque controlan e-mails, teléfonos... Tenía una relación normal con el gobierno sin tener que lamerle el culo a nadie...", dice y se detiene a pensar.  


"En realidad, era privilegiada", dice, "el mismo Raúl Castro pidió que yo hiciera una exposición del trabajo que había hecho a lo largo de una semana en el Museo de la Revolución. ¡Y no me pidieron nada! Yo dije: “Voy a hacer la exposición con las fotos que tengo”. Que son fotos muy personales. La única cosa que me pidieron y accedí porque me pareció un buen pedido, es que incluyera algunas fotos de mujeres soldados. Y fue una situación totalmente surrealista: en el Museo de la Revolución -que era el ex palacio presidencial de Batista- rodeado por todos esos generales, la secretaria de Raúl Castro llamándome por la mañana a mi casa deseándome éxito con mi exposición...", rememora.
 


"Ellos eran conscientes de que mi fotografía sobre el Periodo Especial [los años que siguieron a la caída de la Unión Soviética, especialmente duros para Cuba después de que Rusia manifestara que no seguiría enviándole ayuda] mostraba la dureza, las dificultades del día a día de los cubanos, y a pesar de eso me abrieron las puertas. Veían que trato de fotografiar siempre al hombre con mucha dignidad, a pesar de las dificultades que tiene que encarar. Y eso creo que le gustó al régimen cubano y por eso me permitieron entrar en muchos lugares, lo que ayudó mucho a que mi proyecto llegara donde yo quería", admite, y al final, se muestra agradecido de su destino.

"Al final, créeme, es como se dice en Italia: “Se cierra una puerta y se abre un portón”. Era parte de mi destino. Yo tengo dos niños varones: si me hubiera quedado en Cuba, a los 17 años tendrían que haber hecho dos años de servicio militar obligatorio, y ni hablar del lavado de cerebro que recibían cada día en la escuela... Entonces, creo que ha sido mucho mejor que hayamos salido de la isla", confiesa.

 

Los amigos y la infancia
Los principales amigos que Bazan dejó en Cuba son campesinos, quizás por eso de que los ambientes rurales de la isla aún no están contaminados de la picaresca de las grandes ciudades propiciada por el turismo y las necesidades materiales, un fenómeno social común a todas las grandes ciudades latinoamericanas (y quizás todas las del Tercer Mundo en donde los habitantes suelen ver a los turistas europeos como verdaderos euros andantes) y del cual La Habana es unos de sus mayores exponentes. Pero no quiere meter a todos en el mismo saco, y prefiere recordar los grandes amigos que allí dejó.

"Estaba feliz de haber encontrado mi niñez siciliana en el campo, y hubiera podido fotografiar muchos años más, pero el destino quiso que tenga que salir", dice. La Cuba de la que Bazan se enamoró, es la Cuba campesina, que le recordaba a la Sicilia de su juventud, no la Cuba habanera en la cual se ha instalado una carrera por acaparar más bienes materiales que ostentar ante el vecino, de lo que les llega principalmente por medio de los turistas o el contrabando, a una Habana donde paulatinamente los valores primigenios de la revolución se han visto desplazados por el ansia de acceder al negocio de los chavitos, los pesos cubanos convertibles a dólar. Esa Cuba habanera que fue la que lo expulsó.

"Ahora mi nueva Habana se llama Salvador, y mi nueva Cuba es el estado de Bahía, donde llevo muchos años fotografiando, y estoy feliz... en toda América Latina hay miles de lugares donde fotografiar que me encantan: quiero dedicar el resto de mi vida a fotografiarla", cuenta con satisfacción.

El arte de ser un "dinosaurio"
Bazan no se siente periodista, se siente artista. Quizás por eso siga trabajando con lentitud en sus proyectos de largo aliento, sin dejarse seducir por la velocidad de la fotografía digital.

Sigue con sus rollos de película y la artesanía de lo analógico en una época en la que tanto la fotografía de laboratorio como los libros de fotos están siendo dejados atrás por la fuerza de lo digital. Y sigue editando libros cuidadosamente trabajados, como objetos de culto, pese al avance abrumador de los formatos virtuales.


"Como soy un dinosaurio, no tengo que trabajar para la prensa, no tengo entregas abrumadoras, estoy encantado de la vida, estoy feliz. En Oaxaca [donde imparte talleres del Día de los Muertos todos los años] me esperan cinco estudiantes y mi impresor, que ha revelado sesenta rollos de Salvador que hice este verano, y ahora le voy a entregar otros sesenta rollos que acabo de hacer en Perú, y me encanta esa vida... Después con calma, con mi lupita, con un mezcalito, empezar a mirar, a deprimirme un poquito... Pero al final ojalá pueda surgir algo bueno. Y así es mi vida como fotógrafo, no tengo ninguna prisa, y mis libros se demoran años para nacer", señala.


Ese romanticismo le ha llevado también a rebelarse contra las editoriales y fundar su propia firma para publicar sus libros: BazanPhoto Publishing.
"El mundo editorial te friega mucho. Pierdes mucho los derechos, el control del libro, te pagan una miseria... La única cosa que tenía por cierta cuando salí de Cuba es que no quería que las editoriales me jodieran otra vez un libro, como me había pasado en los dos primeros. Y me siento un privilegiado porque tuvimos (en plural, con mis estudiantes), el control pleno, la plena soberanía sobre cada palabra y cada fotografía. Todo lo elegimos juntos. Y por eso quiero seguir así. Si dentro de algunos años alguna editorial me pide publicar mis libros, lo voy a hacer sólo si aceptan mis condiciones. Porque nosotros somos los que creamos las fotografías de los libros, y nos cuesta mucho trabajo, no solamente en términos económicos, sino también por el esfuerzo de tener la capacidad, la salud, el tiempo, para volver muchas veces a al mismo lugar... A este libro le entregué catorce años de mi vida... ¡Catorce! Entonces, considero que tiene que ser así, porque ese trabajo lo hice yo", sostiene.

BazanCuba, impreso sobre en papel mate alemán con tintas hechas especialmente para esta impresión, es un buen ejemplo del romanticismo que impregna el trabajo del siciliano.

martes, julio 20, 2010

Reflexiones desordenadas tras la borrachera futbolera


Los amigos de la excelente revista Cronopio me han invitado a escribir una colaboración para su 12ª edición. La publicación en esa revista esta aquí. Si quieren hacer un comentario, mejor hacerlo en la entrada de Cronopio. De todos modos, en esta entrada también les pego el texto completo (en la edición original que mantiene una redacción levemente más "argentina"), por si quieren leer acá mismo.


"El fútbol es de todos", leo en una pintada por 'JP Evita'1, que me lleva a pensar en ciertas noticias del año pasado, cuando el gobierno argentino abolió la concesión del fútbol de primera división que tenía la empresa Torneos y Competencias (TyC), que ostentaba así los derechos en exclusividad del fútbol. (Se había llegado a una situación tan ridícula como la de que los canales no pudieran pasar hasta después del domingo por la noche ninguna imagen de los partidos de fútbol de ese fin de semana, ni siquiera de los partidos jugados el viernes o el sábado, porque TyC no las cedía hasta que las hubiera emitido en el programa de ese horario, un clásico de la televisión argentina llamado Fútbol de Primera). 


A cualquier aficionado al fútbol, el hecho de que las emisiones de este deporte pasaran a ser propiedad de la televisión pública y, por lo tanto, fueran parte de la programación libre y abierta, le debería hacer saltar de alegría y un sentimiento de justicia debería hacerle henchir de orgullo. 


Sin embargo, yo mismo, muy aficionado al fútbol, me sorprendí sintiendo algo más parecido al enfado que a la alegría, al sentir que el gobierno estaba dedicando tiempo y dinero a una cuestión absolutamente superficial y que carece absolutamente de importancia al lado de la gran cantidad de problemas serios, profundos y de extrema gravedad a los que tendría que hacer frente el gobierno: educación y salud deficientes o criminalidad, por citar un par de ellos. 


Me sorprendí a mí mismo pensando que, en definitiva, no me parece tan mal que quien quiera ver fútbol pague por ello, puesto que no se trata de una necesidad, sino de un placer: de algo que no le aporta demasiado a la sociedad, salvo a los que forman parte de esta industria. 


Se me podrá rebatir que el fútbol es una industria más del país, que además es muy poderosa y de mucho calado en la sociedad, y que entonces no está mal que el gobierno dé ayudas a los diferentes sectores de actividad económica de un país. Sin restarle razón a este argumento, no dejaré de sentir que hay en la Argentina asuntos mucho más importantes de los que ocuparse antes de pensar en dar ayudas al fútbol, o de invertir decenas de millones de dólares en hacer posible que el fútbol llegue de manera gratuita a todos los hogares que tengan televisión. Creo que esas decenas de millones de dólares podrían ser más útiles si se dota de más recursos a escuelas y hospitales, y que destinar esas sumas al pago de los derechos de la televisación del fútbol es una obscenidad. 


Lo malo no está en pagar por el fútbol, lo malo está en pagar por el fútbol cuando hay tantos asuntos desatendidos relacionados con el cumplimiento de los derechos humanos: que cada chico o chica tenga una alimentación completa y saludable, que reciba una educación de primer nivel para poder salir a competir con sus semejantes en condiciones de igualdad cuando le toque ganarse la vida, que pueda dedicarse a jugar y a estudiar y no tenga que salir a trabajar, que no le falte la salud de manera evitable a todos y cada uno de los habitantes de nuestro país. Y estamos muy lejos como país de poder dar cumplimiento a eso como para ocuparnos de que el fútbol sea gratis.

"¡Pero si todo eso sucedió hace varios meses ya ¿Por qué salís con esto ahora?!", podrán decirme muchos, en un país con un nivel de crispación y de división de opiniones en la sociedad que lleva a que muchas veces, criticar cualquier aspecto relacionado con la actuación de nuestros representantes, cualquiera sea su bandería política, es tomado como un ataque  directo al modelo de sociedad que se promueve, sea desde el campo que se llama a sí mismo progresista como desde el que se llama a sí mismo liberal: en el actual estado de cosas, ni unos son una cosa ni los otros son la otra. 



Y se me ocurrió escribir sobre esto porque vi esa pintada mientras estaba pasando un mes en Argentina, donde hace ya varios años que no vivo, pero que sigue siendo mi país (más aún siendo la emigración, como es, una parte constitutiva de la argentinidad). Y porque estaba ni más ni menos que en el mes del Mundial.


Tuve una discusión en una mítica pizzería de la calle Corrientes con un fotógrafo que sostenía que el fútbol era en Argentina una institución social y que, como tal, un gobierno debía hacerse cargo de que el pueblo pudiera acceder a ella. No niego la importancia del fútbol como manifestación deportiva que incluso es generadora de cultura (literatura, canciones, ritos, lenguaje), como importante actividad económica, ni como puente de unión entre sociedades muy diferentes entre sí que pueden, a través del hecho de compartir su pasión por este deporte, generar entre sí lazos de empatía. Pero vuelvo a repetir lo mismo, como un disco rayado: "¿No hay otras cosas más importantes de las que ocuparse antes?".


Como decía, todas estas reflexiones desordenadas se me vinieron a la cabeza en un mes que pasé en Argentina, en junio de 2010, mes de Mundial de fútbol en Sudáfrica. No recordaba, después de haber vivido casi diez años y dos mundiales en Europa, con cuánta intensidad se vive este evento deportivo en el país más austral del mundo. Al salir de España rumbo a la Argentina me alegraba alejarme de una presencia mediática del fútbol que consideraba excesiva: creo que en realidad lo que me alegraba era alejarme de la presencia mediática de la selección española y cambiarla por la selección argentina. 


La cantidad de horas de radio y televisión, y de hojas de periódicos dedicadas al Mundial en Argentina me pareció aún más excesiva que en España, y aunque no puedo ni quiero sustraerme a la fascinación que el Mundial ejerce sobre las personas, sí me choca más que esto se dé en un país que se ocupa tan poco de la salud y la educación de calidad públicas y de acceso universal.


Los problemas sociales a los que se enfrenta la sociedad argentina son tan serios que frivolizan y dejan en ridículo a cualquier tipo de información deportiva que pueda comunicarse; pero precisamente por esto parece que fueran más importantes para una sociedad que necesita creer más que nunca en ella misma. Y ver que gente como vos, con la que en tanto compatriotas compartís muchísimas cosas, pueden ser los mejores del mundo en su especialidad -mucho más si esa especialidad se nutre de la pasión de la competición deportiva en defensa de los colores patrios-, hace que cada uno de nosotros deseemos que ellos, nuestros alter egos, ganen el Mundial a los otros. 


Aunque ellos hayan llegado a ser millonarios y a sus veintipico años ya no tengan que preocuparse de ganarse el pan y tengan el futuro de sus hijos y nietos asegurados. Los que están en Argentina se sienten identificados con ellos, y los que emigramos porque priorizamos una serie de oportunidades que -erróneamente o no- creímos que Europa podría brindarnos nos sentimos identificados con un Lionel Messi que dejó la Argentina no sólo para poder hacer una carrera en el fútbol, sino porque en Barcelona le iban a costear un tratamiento de salud relacionado con su crecimiento que en su club de Rosario, Newell's Old Boys, le negaron: sin el éxito de ese costoso tratamiento no hubiera llegado a ser el mejor jugador del mundo.


Y estos sentimientos no son privativos de países en vías de desarrollo. También en España el triunfo de su selección en el Mundial ha servido para que los españoles puedan volver a confiar en su potencial en medio de una severa crisis económica que ha llevado ya al país a una tasa de desempleo del 20 por ciento, unos cuatro millones de trabajadores desempleados. 


Algunas estimaciones han llegado a calcular que el campeonato mundial logrado por la selección española podría llegar a elevar el crecimiento de su producto interior bruto (PIB) en un 0,7 por ciento, debido a una mejor imagen de la marca España en el mundo, a la llegada de más turistas, o simplemente a un mejoramiento del ánimo y la confianza en sí misma de la gente que podría llegar a fomentar el consumo y la productividad de los españoles. Si este grupo de muchachos españoles fueron capaces de conquistar el mundo con trabajo, talento, tesón y humildad (porque de todo eso han hecho gala los jugadores de esta selección), ¿por qué todos y cada uno de nosotros no seremos capaces, con un poco de suerte, de cumplir nuestros sueños?


¿Será la improvisación y la apelación a la suerte, a los golpes de fortuna o de inspiración fortuita y al talento desordenado -la verdad sea dicha: el talento por sí solo nunca triunfa si no es ayudado por algo de disciplina: el equipo de México '86 con el que Argentina conquistó la Copa del Mundo era un conjunto cuya disciplina dio soporte al colosal talento de Diego Armando Maradona-  de la que hizo gala nuestro director técnico la responsable de una eliminación tan temprana? ¿Será el carismático e irresponsable Maradona el más patente reflejo de lo que somos como país? No son pocos los que sostienen esta idea. Nada está perdido, entonces: todo es cuestión de que encontremos un poco de disciplina.


1 Juventud Peronista Evita.

viernes, junio 11, 2010

Mi candidato es Sudáfrica



Por la épica.
Quien haya visto la película Invictus, del maestro Clint Eastwood, o haya leído Playing the enemy de John Carlin (traducida en español como El factor humano), la novela que inspiró la mencionada película, se habrá dado cabal cuenta del carácter épico del triunfo sudafricano en el Mundial de Rugby de 1995.

Aquél histórico evento deportivo unió a toda una nación en torno a los Springboks, la selección de rugby del país, el equipo verde y oro que antes de 1995 era odiado por la mayoría negra, y que fue conducido al título bajo el liderazgo de su capitán, Francois Pienaar, un jugador blanco (como todos los de la selección ese año, con la excepción de Chester Williams) que hizo suyos los valores de unión de la nación del arco iris, y que dedicó el triunfo al conjunto del país, incluida la mayoría negra.

En una entrevista tras la consecución del título, Pienaar dijo: “No tuvimos a 60.000 personas alentándonos” (en referencia a los asistentes esa tarde de 1995 en la final del Ellis Park de Johannesburgo) “Tuvimos a 43 millones”.

Quince años después, hay seis millones de sudafricanos más, y el país tiene ante sí una apuesta más ambiciosa: la organización de un Mundial de Fútbol es un desafío de magnitudes muchas veces superior a la de su hermano menor, el Mundial de Rugby. Esta vez, los sudafricanos -además de unir de nuevo a blancos y negros detrás de su selección - quieren demostrarse que pueden superar desafíos en un país que los tiene mucho más serios que una competición deportiva: la mitad de su población sumida en la pobreza, índices de delincuencia y de tasa de prevalencia de VIH de los más altos del mundo, y una de las más sangrantes cotas de desigualdad social del planeta con una corrupción rampante.

En lo deportivo, a pesar de que los Springboks no eran candidatos a ganar la Copa Webb Ellis en 1995, sí estaban en el grupo de países potencias del rugby mundial. Eso no sucede con los Bafana Bafana, la selección de fútbol, históricamente identificada con la minoría negra, así que, por ahora, los sudafricanos no parecen plantearse quedarse con la Copa

Pero esta vez hay otro Pienaar liderando la selección. Se trata de Steven, y es negro. Y aunque diga que quiere ir paso a paso, seguramente sueña con repetir la historia de su antecesor blanco.

Otra vez, como hace quince años, los sudafricanos están unidos detrás de un deseo común. Y otro Pienaar levantando una Copa del Mundo el próximo 11 de julio sería la guinda del postre. Verde y oro u oro y verde, blanco y negro, el orden de los factores no altera el producto.

Otra vez, los países que se enfrenten a Sudáfrica deberán enfrentarse al empuje de 49 millones de almas. Por no hablar de sus vuvuzelas, mucho más concretas que un espíritu alentador.

No me imagino que el triunfo de un país organizador pueda ser más épico que un hipotético campeonato de los anfitriones en 2010. El padre de esta criatura llamada Sudáfrica, Nelson Mandela, perdió a su bisnieta en un accidente de tránsito tras la ceremonia inaugural, y por ese motivo no pudo asistir al primer partido, que enfrentó a su selección con México y que terminó con un empate a un gol. Zenani Mandela, de 13 años, murió cuando volvía del concierto de música que precedió al Mundial el jueves 10 de junio, en un accidente que sufrió junto a su bisabuela, Winnie, la más famosa esposa del líder sudafricano. A ella le dedicará Madiba el triunfo, que mancha de sufrimiento y dolor lo que para él hubiera sido la coronación de una vida dedicada a su país.

Por eso mi candidato es Sudáfrica: por la épica. Si los Bafana Bafana se llevan la Copa, Clint Eastwood tendrá que filmar la segunda parte de Invictus.

domingo, mayo 09, 2010

Dos años después, Rock in Rio otra vez



Foto: FT.
Hace dos años se celebró la primera edición de Rock in Rio Madrid. Recuerdo que me llamó poderosamente la atención el espectacular despliegue comercial llevado a cabo en las instalaciones del megaevento, que me dio una sensación más cercana a la de estar en un centro comercial improvisado que en un festival de música. Por eso, para ilustrar esta entrada elegí una foto de dos promotoras en monopatín eléctrico publicitando unos productos, que me pareció la más adecuada para retratar el festival. Para esta entrada recupero una crónica del festival que escribí para la agencia Reuters, con la intención de hacer un contrapunto con la edición de este año. Aunque aún no se ha llevado a cabo, me da toda la impresión de que podría llegar a escribir (casi) exactamente lo mismo.
¿Será?

Rock in Río: gran festival de música, gran pasarela comercial

MADRID, 7 de julio de 2008 (Reuters) - El festival Rock in Río, quizás la marca registrada más famosa en la historia de los eventos musicales, nació en 1985 en la brasileña ciudad de Río de Janeiro y pasó por Madrid durante los dos últimos fines de semana, dejando inolvidables actuaciones de grupos míticos y el recuerdo de un despliegue comercial quizás nunca visto en la capital española.
Más de 300.000 personas, según los organizadores, se dieron cita en la localidad madrileña de Arganda del Rey, al sureste de la capital, para asistir a conciertos entre los que destacaron los internacionales The Police, Bob Dylan, Lenny Kravitz, Neil Young, Alanis Morrissette, Carlinhos Brown, Ivette Sangalo, Jamiroquai, Amy Winehouse, Orishas, Shakira, Zucchero o Café Tacuba.
Entre el cartel de locales también se destacaron grandes de la escena española como Loquillo, Manolo García, Concha Buika, Estopa, El Canto del Loco o Alejandro Sanz.
Tres escenarios marcaron el ritmo de un festival, que podía ser considerado una salida al campo para grupos de amigos o familia, con la particularidad de que la entrada más barata para un día individual, de los cinco que tuvo el festival, era de unos 69 euros, y el césped, en lugar de ser natural, era artificial.
La organización ha sido casi impecable, con las desinteligencias lógicas que surgen de un evento de semejantes proporciones, y no se trató de un festival de música al uso, sino como la misma organización lo dice, "el mayor festival de música, ocio y entretenimiento del mundo".
Las opiniones de los asistentes eran de lo más variadas. José Angel Lozano, de 29 años que llegó desde Murcia para asistir a la fiesta, se quejaba de que la única bebida alcohólica que vendieran fuera cerveza.
"Cuatrocientos kilómetros para no poder tomarme un cubata", se lamentaba.
La organización decidió restringir la venta de alcohol, porque su lema promocional "Por un mundo mejor", es un concepto que no corresponde con el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, según los organizadores.
Elena, una trabajadora sanitaria de 24 años, decía estar "indignada" porque no la dejaban salir y volver a entrar.
"No me gustó que había pocas casetas de alimentación, y que había pocos lugares para sentarse", dijo Cristina, una azafata de museo de 30 años de edad.
Pero no todas las opiniones eran negativas.
Armando, un abogado mexicano de 25 años, de vacaciones un mes en Madrid, estaba encantado con la experiencia, mientras hacía cola en un stand promocional de una marca de preservativos en el cual vestían como novios a parejas que querían representar una boda al estilo de Las Vegas, con un imitador de Elvis Presley como sacerdote.
"La organización está muy bien. Nos dijeron que iba a estar mala, y todo ha salido muy bien hasta ahorita, y Café Tacuba, lo mejor", señaló Armando.
"Ver una banda mexicana acá es algo inolvidable. Nos lo estamos pasando muy bien", agregó, entre azafatas vestidas de enfermeras sensuales que regalaban muestras gratis de sus productos.
Rubén Isaac Albarrán, el cantante de la mencionada banda, se mostró encantado de participar del festival, y antes experimentar la emoción de atravesar casi todo el recinto, a lo ancho, a través de una soga tirolesa, dijo a Reuters que lo hacía porque quería "bajar un poco la adrenalina de haber tocado aquí".
Entre las atracciones extramusicales podían encontrarse también una especie de peluquería desmontable dispuesta por una marca de cosmética para que las damas se lavaran el pelo, o un karaoke de estilo caribeño para aquellos que quisieran emular a sus ídolos musicales, montado por una marca de ron.
Desde el estadio Santiago Bernabéu salían permanentemente autobuses que recorrían los 28 kilómetros que separan Madrid de Arganda del Rey, y transportaron a la gran mayoría de los asistentes, que además de disfrutar de la música también pudieron llevarse todo tipo de recuerdos promocionales: balones hinchables, bolsos, champúes, camisetas o pulseras.
Rock in Rio volverá a Arganda del Rey en 2010.
/Por Feliciano Tisera/

domingo, marzo 14, 2010

Películas de libro, y viceversa

Mi amigo Cristian Vázquez escribió una entrada en su excelente blog literario Una birome sobre la relación de la literatura con sus adaptaciones cinematográficas. El tema da para escribir no un libro, sino varios, pero al empezar a escribir un comentario en su entrada, me enrollé mucho y decidí que era una buena oportunidad para tocar un tema que me interesa mucho en una entrada en este blog.
Una película y un libro son obras diferentes.
Se puede efectuar el ejercicio, sumamente placentero, enriquecedor y, por lo tanto, recomendable, de leer primero el libro y después ver la película.
Hay casos en los que la novela fue escrita después de la película. Marcelo Figueras escribió su novela Kamchatka, después de haber escrito el guión de la película, e incluso después de que ésta fuera comercializada. Si bien, como dije antes, no es del todo correcto comparar una película con un relato o novela debido a que son obras diferentes, con formatos y capacidades comunicativas distintas, como en definitiva los seres humanos tenemos libertad de opinión, voy a decir que me gustó mucho más la novela posterior que la película (que ya era muy buena).
Estoy de acuerdo en que la "fidelidad" al original no tiene por qué ser blandida como una virtud a resaltar. Es más: dicha “fidelidad” tendería a hacer más defectuosa la obra "fiel", dada la imposibilidad de trasladar "fielmente" un contenido o un significado de un formato a otro. Además, ¿para qué carajo queremos "fidelidad" en el arte si, justamente, el arte (literatura, cine, pintura, teatro, etc.) tiene la maravillosa capacidad de provocar en cada uno de nosotros interpretaciones diferentes y esa es una de sus mayores riquezas?
Incluso hay casos, como el de Eduardo Mignogna y su novela y posterior película homónima La señal, en los que el propio autor escribió el guión con cambios importantes en el argumento (que no comentaré para quien quiera leer el libro y, después, ver la película¹). A mí me gustaron ambas, novela y película, y no me atrevo a decir cuál de las dos es mejor. Pero sí tengo claro que me parecieron diferentes y que sería un error intentar compararlas con la intención de sacar conclusiones definitivas: sólo serviría hacerlo a modo de análisis enriquecedor de la experiencia.
Mignogna, autor de la excelente y recomendable novela Cuatrocasas (antecedente, para mí, de La vida entera, de Juan Martini), ya había incursionado en la experiencia de filmar una novela suya, con La Fuga. La película –que vi varias veces- me pareció excelente, aunque aún no tuve la oportunidad de leer la novela. Voy a buscarla.

¹La versión fílmica de La señal iba a ser dirigida por el propio Mignogna, pero el novelista y director falleció sorpresivamente en 2007 cuando estaba por empezar la filmación, por lo que su protagonista, Ricardo Darín –quien ya había trabajado a las órdenes del novelista y director en el El faro y La fuga-, se hizo cargo de la dirección junto a Martín Hodara, asistente de Mignogna.

martes, febrero 09, 2010

“Publicar un libro en coautoría es intentar hacer frente al miedo”

Lorena Álvarez de Sotomayor y Belén Espiga, escritoras noveles

Lorena Álvarez de Sotomayor y Belén Espiga decidieron llevar a libro doce años de amistad. Años en los que compartieron fortunas e infortunios, amores y desamores, alegrías y tristezas. Doce eneros está conformada por una especie de diálogo entre un texto y otro, algunos de ellos poemas, otros relatos difíciles de clasificar, y es el primer libro que publican después de que uno de los editores de Incógnita, una editorial que pretende dar difusión a autores noveles, sugiriera que le dieran forma a tanta sustancia acumulada. Una periodista y una profesora se unen para ser coautoras de un libro en el que desnudan sus más sentimientos más íntimos.
¿Cómo se les ocurrió llevar doce años de amistad a un libro?
Lorena: Yo no le había enseñado mis poesías prácticamente a nadie. Los conocía Rubén, el editor, que es amigo personal, y poca gente más. De mi familia no las había leído nadie. Cuando se las llevé a Rubén, quería era que él, como parte de una editorial, me diera una opinión. Y de repente me dice: “Bueno, ¡vamos a publicar!”.
Belén: Yo al principio no tenía ganas, pero Lorena es muy impulsiva, es embaucadora. Te dice: “Vamos a ver esto, y te envuelve”. Es una conversación, llevamos muchos años de amistad y hemos hablado de todo eso que se menciona en el libro. No en poesía, evidentemente.
¿La poesía es un poco un escape de vuestras tareas cotidianas, una como profesora y otra como periodista?
Belén: La poesía me ayuda, creo que en vez de ir al psiquiatra yo tengo la poesía. Soy profesora de secundaria y me angustia ver a los niños que no hacen nada, no se sacrifican, no salen adelante. Me preocupan mucho las vidas que tengo en mis manos y que no veo un mundo para ellos. El otro día escribí una poesía sobre eso
Lorena: Coincido con Belén. Para mí, escribir es un desahogo. Me pareció curioso que cuando la gente leía nuestros poemas, nos decía: “¡Qué horror, debéis haber sufrido muchísimo las dos”. Y no es que hayamos sufrido un montón, pero normalmente escribimos cuando estamos mal. De todos los poemas que tengo yo, positivos hay dos o tres. Cuando estás contenta no te pones a escribir, disfrutas del momento. Cuando estas mal, te desahogas.
¿Cómo se sienten desnudando sentimientos tan fuertes que antes eran de su esfera más íntima?
Belén: En la presentación, yo sentía realmente que me estaba desnudando ante la gente. Estaban mi madre, mis dos hermanas, mis mejores amigos, mi novio… la gente clave de mi vida. Y de ellos, absolutamente nadie había leído ni una sola vez mis poesías. Tenía la sensación de desarmarme. Y lo más grato de todo es que mi hermana, que siempre ha sido muy critica conmigo, me abrazó y me dijo “Qué talento tienes Belén, yo esto no lo sabía”. Yo escribo desde los trece o catorce años, y siempre me ha dado vergüenza mostrar algo, porque es una cosa muy personal, son sentimientos muy fuertes.
Lorena: A mí me daba miedo que la gente dijera “¿Y ésta qué está escribiendo, qué dice está loca?... Vaya cursilada”. Tenía mucho miedo a la hora de publicar mi libro porque era como mostrar las tripas. Pero ahora ya no lo pienso tanto, y es curioso, porque ahora es cuando la gente realmente tiene el libro y va a empezar a leerlo. Yo siento que me he quitado un peso de encima, es como que ya voló. Antes de publicarlo era peor.
El libro está presentado en un formato bastante poco habitual, un diálogo entre poesías y textos de otro tipo.
Lorena: Lo de Belén es poesía, y lo mío en realidad es un poco raro, son ideas que se me ocurren, minirrelatos, prosa poética, no sé ni lo que es… Después de mostrar mis poesías en la editorial y de que yo metiera a Belén en este sarao, los editores nos propusieron darle más la forma de un libro, graficando cómo había sido el dialogo y a partir de eso empezamos. Hicimos la primera selección, la segunda selección y la organización del orden cronológico y en secciones.
Esto de hacer un libro en coautoría, ¿es una forma de restarle importancia al ego?
Lorena: Y de restarle importancia al miedo, porque la verdad es que uno solo, ahí, con algo tan fuerte… Yo creo que era más una cuestión de miedo que de ego. Estar con alguien al lado lo hace todo más fácil.
¿Y las ilustraciones que acompañan el libro?
Belén: Es la tercera pata de esta historia. Él no quiere protagonismo. En el libro no quiso salir en portada. Es un amigo nuestro, dibujante y artista, y le dijimos que las ilustraciones de los capítulos no las hiciera conforme a nuestros poemas sino que, sabiendo la temática de cada capitulo, hiciera una creación propia. Y eso hizo.
¿Cómo han logrado publicar en una editorial pequeña? ¿Ustedes financiaron la edición?
Lorena: No. Incógnita Editores es una editorial para gente que está empezando. Así demuestran que les encanta lo que hacen y que realmente quieren sacar a la luz a la gente nueva y apoyarles. Ellos tienen sus trabajos y hacen esto por amor al arte, no para sacar dinero, porque como mucho sacarán treinta euros de todo esto. Ellos editan, dan su opinión, sus enfoques, lo corrigen, lo maquetan, lo llevan a imprenta, no te cobran nada y corren con todos los gastos. El día de la presentación se venden los libros, y con lo que obtienen con la venta de esos ejemplares, prevén recuperan los gastos de impresión. Hacen las horas de edición gratis y una vez que han recuperado la inversión inicial, de los ingresos por el resto de los libros que se vendan ellos se quedan el 45 por ciento, mientras el 55 por ciento restante es para los autores. Ellos venden también los ejemplares anteriores a través de su página web. Esos porcentajes son muy generosos comparados con los de las editoriales grandes, que te garantizan una distribución pero suelen dar al autor entre un 5 y un 10 por ciento, y que al tener una red comercial grande, te pueden decir que han vendido 10 y han vendido 100 y no tienes forma de comprobarlo…
¿Volviendo al tema personal, ustedes desde cuándo se conocen?
Lorena: Belén fue mi profesora, nos conocimos cuando yo estaba en el colegio, tenía catorce ó quince años. Cuando ella dejó de darme clases nos fuimos haciendo amigas y desde entonces hemos mantenido la amistad y el contacto permanente.
¿Y ahora están creciendo juntas las dos?
Belén: Evidentemente, ella más rápido que yo. La gente que elijo para mi vida es gente que crece. La gente gris no me gusta, me gusta la gente que aprende, que quiere renovarse día a día. Yo siempre digo que hasta que no me muera, me seguiré renovando. Y como creo en el más allá, me seguiré renovando en el más allá.

martes, octubre 20, 2009

Petia Petrov, la entrevista completa

Foto:FT
La revista mexicana Letras Libres, en su edición web, me dio la posibilidad de publicar una entrevista a Petr Petrov, Petia, boxeador ruso de peso ligero, 26 años, con 28 combates, 24 triunfos, dos nulos y dos derrotas. (Lo entrevisté días antes de ganar el combate cuya foto ilustra esta entrada).

Si querés leer la entrevista completa, podés leerla online navegando en el documento que sigue (10 páginas), o bajar el PDF haciendo click en la descarga (para esto último es necesario registrarse).
Entrevista a Petia Petrov (completa)

domingo, agosto 30, 2009

Bryce Echenique: "Tras 35 años en Europa, lo que más aprendes es hasta qué punto eres peruano"

Entrevisté al escritor peruano Alfredo Bryce Echenique en 2002, después de que su novela El huerto de mi amada fuera galardonada con el premio Planeta de ese año.

Bryce estaba bastante contrariado porque acababa de perder el manuscrito de una novela que tenía lista para las correcciones finales, algo que atribuía al ajetreo de su vida de promociones y viajes, pasando de un hotel a otro, de una ciudad a otra, armando y desarmando maletas, dando conferencias, ruedas de prensa y entrevistas sin parar, algo que para él resultaba “muy incómodo”.


Acababa de regresar a vivir a Perú después de treinta y cinco años residiendo en Europa, y esta nueva experiencia de vida lo estaba afectando y enriqueciendo mucho. Hablamos de su literatura, de sus motivaciones y su metodología de trabajo, de su vida como exiliado y su regreso a Perú. Hablamos de política, de la realidad de su país y de Latinoamérica. El presidente de Perú todavía era Alejandro Toledo, y Lula no se había convertido aún en el mandatario de Brasil. Al igual que hice en muchas de mis entrevistas de esa época, no dejé de preguntarle por las analogías que veía entre su país y Argentina, cuya actualidad en esos años era muy seguida en la prensa del mundo hispanohablante debido a su carácter de paradigma de la caída de un modelo, el neoliberal, que fue un triste ejemplo de cómo una sucesión de malas gestiones y una ineficiente e inescrupulosa actuación de organismos económicos internacionales pueden llevar a todo un país a la ruina. Puede que, como entrevistador, buscara hablar de los temas en los que me podía mostrar más seguro, evitando entrar en terrenos que dejaran demasiado en evidencia mis falencias, mis lagunas y mis desconocimientos (aunque esto fuera un imposible: no hay que tener pavor a que tus lagunas terminen saliendo, pues tarde o temprano, aparecen. Hay que mostrarlas con humildad y dignamente).


Bryce aún no había recibido acusaciones por el plagio de varios artículos periodísticos. Tras varias acusaciones en este sentido a partir de 2007, el peruano Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) condenó en 2009 al escritor a pagar una multa de unos 40.000 euros debido a pruebas irrefutables de plagio. Ya en la entrevista Bryce manifestaba cierto cansancio por sobrecarga de trabajo, al decir que antes de su viaje a Europa (que lo retendría en el viejo continente durante más de medio año) había enviado por adelantado artículos "casi para un año", y confesaba sentirse agobiado por el ritmo que le imponían sus compromisos literarios y periodísticos.

La entrevista fue realizada el 16 de julio de 2002 en Santander, y un extracto de la misma se publicó el diario ABC al día siguiente. La página original del periódico puede ser consultada al comienzo esta entrada.


Con ustedes, la entrevista completa.


Que la disfruten.

LEER LA ENTREVISTA COMPLETA

viernes, agosto 21, 2009

Juan José Saer: "Siempre trato de que escribir no sea una tarea forzada"

Una de las pérdidas más importantes para la literatura argentina y mundial de los últimos años fue la de Juan José Saer, en 2005. Su muerte, muy prematura (no había cumplido aún los 70 años), nos ha privado de las obras que Saer habría escrito en el caso de seguir vivo más años.

Tuve una conversación muy animada con él en abril de 2002, cuando estuvo en Madrid promocionando un lanzamiento triple: las novelas La pesquisa y Las nubes, y el libro de relatos Lugar. En el diario ABC, donde trabajaba, sólo se publicó un fragmento muy pequeño de la misma.

Saer se mostró extremadamente cercano, con una naturalidad que me hizo sentir más como si hablara con mi viejo o con un amigo de su generación que con uno de los mejores escritores del mundo en ese momento.

Muchas veces, la versión escrita de una entrevista no hace justicia con la oralidad, que brinda matices y sentidos que se pierden con la transcripción. Por eso siempre intento que en las transcripciones se mantenga lo más posible el sentido de la oralidad del entrevistado, pese a las obligadas correcciones que es inevitable hacer para que el texto sea inteligible.

Tras esta breve introducción a la entrevista, los dejo con el entrevistado.

Que disfruten.

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domingo, agosto 16, 2009

Juan Forn: "Estamos empezando a vivir con una actitud menos tilinga y superficial"

Esa frase es de 2002, y me la dijo Juan Forn cuando lo entrevisté, muy poco después del estallido de la crisis de diciembre de 2001, una de las más grandes que experimentó Argentina. Él estaba en Madrid presentando su excelente novela Puras mentiras, y en la entrevista queda claro que aún estábamos los dos muy afectados por los acontecimientos sociales y políticos de nuestro país. Creo que siempre es bueno releer lo que decíamos hace años, porque nos brinda una visión más profunda de dónde estamos ahora (en todo sentido). Nos sirve para ver en qué mejoramos, pero, sobre todo, en qué empeoramos.

En la entrevista hablamos de todo: de la crisis, de la vida en las ciudades, del oficio de escribir, del papel de su grupo generacional en la Argentina de los '90, y más.

Como de costumbre, se publicó en su momento un fragmento en el diario ABC, donde yo trabajaba en ese momento: aquí pueden leer la entrevista completa.

Que la disfruten.

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domingo, junio 14, 2009

Carlos Castilla del Pino: "La locura es empobrecedora siempre"


En mayo de 2009, además de Antonio Vega, murió Carlos Castilla del Pino, gran psiquiatra español a quien tuve la fortuna de entrevistar en 2002, en Santander.
En su momento la entrevista salió publicada en el diario ABC (en esta entrada tienen insertada la página original, tal cual fue publicada). Sin embargo, por sus ideas políticas (llegó a ser apodado el psiquiatra rojo), El País ha dado más cobertura a su trayectoria.

Mi homenaje a Castilla del Pino es la publicación de la entrevista completa. Que la disfruten.

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martes, mayo 19, 2009

La ultraderecha es terrorismo: en memoria de Carlos Palomino

Hace aproximadamente un año y medio, en noviembre de 2007, tras el asesinato del adolescente antifascista Carlos Palomino en Madrid, escribí un artículo para un blog colectivo llamado Madridean, hoy discontinuado.
En ese momento reflexionaba sobre la falta de coherencia de un gobierno (del partido Socialista para más inri, aunque lo mismo sucedía con el gobierno centroderechista del partido Popular) que autorizaba manifestaciones de grupúsculos políticos contrarios a la convivencia, la paz, la tolerancia, el respeto y los derechos humanos, a la vez que ilegalizaba a otras formaciones políticas de similares tendencias, la llamada izquierda abertzale vasca, idéntica en el desprecio a la vida y a esa mayoría que es diferente a ellos.
Rescato ese breve artículo como homenaje a Carlos Palomino, días después de que se hicieran públicos los videos del metro de Madrid a través de los cuales queda clara la utilización deliberada y fría de técnicas para matar del militar profesional fascista que asesinó al joven, que tenía 16 años.

¿Un crimen por motivos políticos no es terrorismo?
Antes, dicen, había dos Españas. Ya no. Al menos no como hace 70 años.Hay una España de gente que trabaja, que crea, que se rasca la barriga, y que comparte un montón de características comunes. Una España que comparte pasiones, un país, una geografía, comidas, cañas, tapas y juergas.

Sigue habiendo en España puntos de vista diferentes, pero razonablemente respetuosos con el prójimo, con el marco de convivencia, con la Constitución, con la ley. Con sentido común.

Sin embargo, hay un puñado de energúmenos que, aburridos de sus propias impotencias personales, reviven fantasmas del pasado, sentimientos de odio pasados de moda, y dicen que hay que seguir defendiendo a España de los invasores. Son muy ruidosos y atraen la atención de los medios con mucha facilidad.

¿Quiénes son estas personas? Unas quinientas se reunieron el pasado fin de semana en la Plaza de Oriente para recordar a su caudillo. Otros tantos lo harán este 20 de noviembre en Moncloa para marchar hasta el Valle de los Caídos.

¿Y de qué amenaza externa tienen que defender a España, ahora que no existe el comunismo internacional ni la Unión Soviética? De los inmigrantes, de los trabajadores que vienen a robar el trabajo desde el exterior, de los delincuentes que llegan a sembrar de pánico las calles españolas. De los moros pueden volver a conquistar España por medio de la inmigración.

Los que se manifiesten en Madrid este 20-N para recordar a Francisco Franco no lo harán sólo pensando en la guerra que ganó (si es que en una guerra se gana) su caudillo hace más de medio siglo, sino que trasladarán sus ideas al presente. Y culparán de sus males al Gobierno, que permite la entrada de inmigrantes.

La televisión e internet nos vienen informando hace un tiempo sobre algunas agresiones racistas, como la sufrida por el economista congoleñó Miwa Bene, de 42 años y padre de dos hijos (tetrapléjico tras ser golpeado en la nuca por el español de 29 años Roberto Alonso de la Varga, por ser negro); o la padecida por una joven ecuatoriana agredida en un tren de cercanías catalán por el joven Sergi Xavier M.M.; o el colombiano Jaime F.R., de 53 años, lleno de magulladuras y con un brazo escayolado tras ser apaleado por un grupo de neonazis en Las Rozas. Este tipo de incidentes no pueden ser completamente desvinculados de motivaciones políticas.

Los pequeños movimientos ultraderechistas españoles se están envalentonando en los últimos meses, a medida que se acercan las elecciones, azuzados desde partidos legales como Democracia Nacional. Mientras el Gobierno no pone fuera de la ley a formaciones que deberían estarlo, son los grupos de militancia antifascista los que salen a plantarles cara.

Todos nos enteramos hace dos fines de semana que, antes de un mitin que Democracia Nacional iba a celebrar en Legazpi, un soldado de las Fuerzas Armadas Españolas que asistía al acto como particular se topó con un grupo de antifascistas que iban a manifestarse en contra del acto. Que atacó a varios de ellos con un cuchillo, y que mató a un joven de 16 años. Esto mereció la condena de los más diversos sectores de la sociedad, pero sólo consiguió que se manifiesten en el centro de Madrid unos pocos miles el domingo 11 y otros pocos miles el sábado 17. La mayor parte de ellos, militantes de algún colectivo de izquierdas. Pero no se oyó la condena unánime de toda la sociedad española.

¿Por qué ante una muerte por parte de ETA salimos todos a la calle, y no por la muerte de un joven por motivos pura y exclusivamente políticos, a manos de una persona con formación militar, proporcionada además por el Estado español?

¿Esto no es terrorismo?

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A continuación, comparto con ustedes dos versiones de las grabaciones de esos trágicos momentos. Una versión más corta, con audio y una frase final que comparto ("Los fascistas son terroristas, no gamberros"), y otra más larga y completa, con explicaciones.




La versión larga, con explicaciones:

martes, mayo 12, 2009

Hasta siempre, Antonio

Foto: FT.
Hoy murió Antonio Vega. Un grande.
Mucho se ha hablado sobre la movida madrileña de los ochenta y sobre los grupos que se formaron en ese ambiente. Estoy leyendo un libro en el cual se cita a Alaska diciendo que no existía una movida como tal (algo que en general comparten todos los que vivieron esos años), y que si el grupo en el que estaban gente como Nacha Pop (el grupo de Antonio), Los Secretos u Hombres G eran la movida, el grupo de gente con el que solía juntarse ella (Tino Casal, Fabio McNamara, Pedro Almodóvar, los Costus, etc.) no era la movida. Ya querrían los de Hombres G el talento de Antonio. Como ya querrían Alaska y los Pegamoides el talento de Tino Casal.
Hace unos años, en abril de 2005, Antonio Vega volvía a tocar en Madrid después de varios años de ausencia de los escenarios, y yo escribí esto sobre ese concierto, en el que también hice algunas fotos. Se trata de una crónica de agencia. Le hice un par de correcciones de estilo porque había un par de cositas que, leyéndola ahora, no me gustaban. No es un gran reportaje, pero quise rescatarlo en este día como un humilde homenaje a un grande.


Volvió el mejor Antonio Vega, en andas de su música y sus musas

Antonio Vega demostró el sábado en Madrid que su música está más viva que nunca, y que sus talentosas musas no han dejado de visitarlo ni de bendecir sus creaciones.
El ciclo Veranos de la Villa organizado por el centro cultural Conde Duque hizo posible el reencuentro de Antonio Vega con su
público, meses después del lanzamiento de su disco “3.000 noches con Marga”, título que rinde homenaje a su mujer recientemente fallecida
Miles de seguidores llenaron el patio de butacas del Conde Duque para presenciar su concierto, una armoniosa mezcla de canciones de su último disco - el primero que Vega lanza en solitario tras cuatro años de silencio - y de sus clásicos.
El espectáculo comenzó poco antes de la diez de la noche, con la oscuridad avanzando sobre el cielo que cubría el patio. La balada
Anatomía de una ola fue la encargada de comenzar el recital, e inmediatamente dio paso a la primera canción de su último disco, Pasa el otoño, un homenaje al Madrid otoñal y lo que éste evoca en el artista.
Tras esas dos primeras canciones quedó claro que el patio contaba con un sonido más que aceptable, y que la voz de Antonio Vega estaba tan bien como siempre.
El tercer tema,
Me quedo contigo, fue el primero en recibir una respuesta efusiva del público, tras el cual siguió otra canción del último disco, Ángel de Orión, en el cual tanto la banda como él una excelente compenetración.
El concierto se movió siempre en clave de canciones nuevas intercaladas entre sus clásicos, con una presentación impecable cuya intensidad musical fue de menor a mayor.
Antonio Vega estuvo muy activo con varios solos de guitarra, tanto eléctrica como acústica, y aunque el cantautor madrileño no se caracterice por una gran efusividad ni por jugar con el público en sus actuaciones en vivo, nunca dejó de estar completamente concentrado en su papel interpretativo.

CONCIERTO VARIADO
El repertorio varió desde canciones más lentas y emotivas como
Se dejaba llevar por ti o El sitio de mi recreo, a otras con ritmo más roquero, como La última montaña o Pueblos blancos.
El solo de guitarra más refinado de Vega en la noche fue en esa última, cuando los músicos lo dejaron solo con su solo varios minutos, manteniendo una intensidad envolvente.

Después anunció la entrada de cuatro instrumentistas de viento para dar más fuerza a la última parte del concierto.
Durante todo el concierto Vega mostró una gran versatilidad, cambiando muchas veces de guitarra y manteniendo siempre una solidez musical que contrastaba con su apariencia de fragilidad física.
Sobre el final del concierto - antes de los bises- Antonio se animó incluso a bailar y a estimular al respetable al ritmo de la música en
Cada sombra en la pared, jugando con la concurrencia y con sus músicos.
Océano de sol puso el punto final al concierto antes de los obligados bises con otro solo muy logrado de un Vega con guitarra roja particularmente grande.
Su actuación culminó con dos bises muy intensos en los que cantó en todo momento con la misma gran guitarra roja sobre su pecho.

El primero de los dos últimos temas fue la popular La chica de ayer, presentada por Antonio como “una para que cantemos todos”, y en la que se lo vio muy emocionado, aunque tranquilo, demostrando que no perdió las tablas ni el talento pese a los cuatro años lejos del público.
El final de este concierto que nos hizo reencontrar con el mejor Antonio Vega fue Llena de papel, tras la cual el público puede haber, tranquilamente, pensado en que hay Antonio Vega para rato, veinte años después de sus apasionados y agitados ochenta.

Foto: FT.

domingo, abril 26, 2009

El Zar de Vallecas

Petia Petrov posando con su mamá ante la placa de su peña, en Vallecas.
Foto: FT.

Petr Petrov, Petia, llegó a los 16 años a España desde Stravopol, en el sur de Rusia, cerca del Cáucaso, y desde entonces se dedica a un trabajo que ni siquiera tiene su correspondiente codificación en la lista de ocupaciones de la administración: boxeador.

Con 24 triunfos, dos empates y dos derrotas, podría aspirar a ser campeón de España de la categoría superpluma (entre 57 y 59 kilos), pero aún no tiene la nacionalidad española, por lo que no puede competir por ese título. Todos los nacionales de un país que no haya sido colonia española necesitan diez años de residencia legal en España para poder solicitarla. Los ciudadanos de países latinoamericanos que alguna vez fueran colonia española, al igual que Guinea Ecuatorial y Filipinas, sólo necesitan dos años.

Ahora que ha cumplido los diez años en España, Petia comienza el trámite de nacionalidad, que puede tardar entre un año y medio y tres años. Mientras tanto su padre, que vive en Rusia, intenta moverse para que tenga la posibilidad de competir por el título de su país.

Sin embargo, aunque no tenga aún la nacionalidad española, Petia ya es considerado un vallecano más, lo que queda demostrado por el hecho de que los miembros de la Asociación Cultural Rompe y Rasga, Grupo Castizo de Chulapos de Madrid, de Vallecas - uno de los barrios más tradicionales de la capital - hayan decidido que este centro sea la sede de su primera peña de aficionados.

Así, entre chotis y pasodobles, cervezas y picoteo, y una pantalla gigante en la que se proyectaban fragmentos de sus peleas, quedó fundada la primera Peña Petia Petrov "El Zar".
Los seres humanos siempre estamos más adelantados que nuestras leyes y nuestra burocracia. Por ejemplo, un amigo suyo, Luciano Cuello, argentino y de La Plata, que peleó en México contra Julio César Chávez Jr., el hijo del multicampeón mexicano, no pudo venir a entrenar para ese combate a España porque no le permitieron la entrada por cuestiones de papeles. Fue entonces Petia quien viajó a Argentina para ayudarlo a entrenar. Aunque después fue a él a quien no dejaron entrar a México por motivos similares. (La actuación de Cuello, aunque perdiera por puntos, fue muy elogiada en el país azteca, en una pelea que fue seguida con preocupación por el mítico Chávez padre). Otro amigo y colega de Petia, Gabriel Campillo, es un negro alto con pinta de dominicano quien, cuando le pregunto de dónde es me dice que de Madrid, que nació aquí.

Así que hoy escribo de esto porque me gusta que, de vez en cuando, el sentido común venza a la estupidez. Porque me parece estupendo que una asociación cultural tradicional de Madrid reconozca como uno de los suyos a un ruso que es tan madrileño como cualquiera de nosotros, que también somos madrileños aunque seamos americanos.

viernes, abril 24, 2009

Los verdaderos protagonistas

Mi nombre es nadie. El viaje más antiguo del mundo es el título de un libro con cuatro CDs de audio, con treinta reportajes radiales dedicados a esas personas que arriesgan su vida lanzándose en precarias embarcaciones, desde diversos países africanos, para llegar a España, donde consideran que tendrán más posibilidades de lograr una meta sumamente ambiciosa: cumplir sus sueños. Más ambicioso es, de todos modos, el hecho de lanzarse a tal viaje arriesgando seriamente su vida.
Una gran obra periodística que, como los mismos autores explican, incluye una introducción para explicar quiénes son los africanos, qué es África, por qué se van, cómo llegan, describe los lugares por lo que pasando en su viaje, los último puntos de partida hacia Europa, el papel de la familia, las asociaciones que intentan que se respeten sus derechos, la especial situación de las mujeres y los menores, las mafias, la actuación de los gobiernos y las autoridades, los regresos y las repatriaciones, la vida de los que llegan, y por supuesto, historias individuales.
Sus testimonios, un rosario de engaños, estafas, violencia y atropellos por parte de los patrones de los barcos y de las autoridades de los diferentes países - en el caso de las mujeres se añaden los abusos sexuales -, permite ponerles una identidad y conocer a fondo un fenómeno del que permanentemente recibimos noticias superficiales, cuyos protagonistas vemos a diario en las calles - aquellos que lograron llegar, que no cumplen sus sueños, pero que no quieren volver a su país - pero del cual sabemos muy poco. Casi nada.
Las fotografías son de Juan Medina, argentino universal, compatriota y compañero, posiblemente quien mejor ha retratado el drama de quienes llegan a España procedentes de países africanos en una odisea en la que se juegan la vida. Y de quienes no llegan pero sí el que fuera su cuerpo, aunque sea para que sea retratada la brutalidad de este asunto.
En una ocasión, Juan me decía, hablando de un premio ganado por un colega de quien yo destaqué cierta valentía para meterse en sitios poco recomendables en busca de las mejores imágenes: "Pero eso no importa".
- ¿Y qué importa?
- Los que salen en las fotos.
Comparto absolutamente ese punto de vista. El periodista no importa. Importan los que salen en las fotos. Desprecio a aquellos colegas que se creen más importantes que los protagonistas de sus historias.
El elogio de esta obra no debe hacernos perder el norte: lo que importan son los verdaderos protagonistas. Aunque los autores de este libro se llamen Carla Fibla y Nicolás Castellano. El cometido de estas producciones periodísticas no es el éxito de sus autores, sino algo mucho más simple e importante: dar voz y poner nombre, dar una identidad, a los protagonistas de sus historias.

domingo, marzo 08, 2009

Cualquier miércoles soy tuya, de Mayra Santos-Febres

La novela Cualquier miércoles soy tuya, de la puertorriqueña Mayra Santos-Febres, cuenta la historia de Julián Castrodad, un periodista que se queda sin empleo en un periódico y empieza a trabajar en un motel de citas en San Juan de Puerto Rico. Alrededor del tronco argumental se vertebran historias que retratan el día a día más real y lacerante del Caribe: yolas que llegan desde República Dominicana desafiando a los tiburones, inmigrantes ilegales haitianos y dominicanos, tráfico de drogas, cárceles estadounidenses, corrupción, marginalidad, y, como casi todas las novelas en las cuales su protagonista es un periodista con ambiciones de escritor, las tribulaciones de Julián sobre su trabajo, su obra, su vida, sus parejas, el sexo: la vida.
La novela es un excelente fresco de la realidad caribeña, contada desde la primera persona de Julián, con un ritmo ágil y atrapante que nunca va en desmedro de la intensidad y la solidez de sus contenidos. En ningún momento el punto de vista masculino cae en la inverosimilitud ni en lugares comunes, un gran logro para una escritora mujer.
En la edición que leí, de la casa editorial Mondadori, se lee en su contratapa un párrafo de la novela que reza: "Su boca jugosa guardaba dentro saliva con sabor a frutas a punto de pudrirse, algo así como el sabor de una papaya pasada de fecha, pero por lo mismo lista para convertirse en un buen dulce de conserva. Seguí degustando el sabor de la boca de aquella mujer quién sabe cuánto tiempo."
Eso podría hacer pensar a posibles compradores del libro que estamos ante una típica novela ambientada en el Caribe llena de escenas de sexo en la que el imaginario vulgar primermundista sobre esta región campeará a sus anchas, lo mismo que denota la imagen que ilustra su tapa, la de la morena que embellece esta entrada. Sin embargo, la única protagonista sexual de esta novela no es negra, sino blanca, y los principales motores de la historia son el padecimiento, las injusticias y la lucha por una vida mejor, no el placer.
"Entonces esto es un engaño", dijo mi amigo Cristian Vázquez, periodista argentino que todos los días actualiza su blog, en referencia al texto de la contratapa y a la imagen de la tapa. Sí, es un engaño comercial. Quizás positivo: quien compre este libro buscando un pasatiempo liviano de lleno de sensualidad chirle y literatura barata se encontrará con una excelente novela. Aunque, por otra parte, también podría ahuyentar a un posible lector más exigente, privándolo del placer de esta obra.
Así que cabe plantearnos si este tipo de estrategias comerciales valen la pena, aunque echen por tierra la coherencia entre la presentación de un libro y la obra en sí.
Pese a estas cuestiones superficiales, recomiendo vehementemente la lectura de este libro a cualquier persona interesada en el Caribe, en pasarse un buen rato leyendo una historia muy bien escrita y, en definitiva, a los amantes de la literatura. Una demostración de que una obra sólida y con contenido no tiene por qué ser un esfuerzo insufrible para el lector.

martes, marzo 03, 2009

¡¡¡Yo no fui!!!

Como esta entrada va de cordobeses, y de mi amigo Luciano, pongo una foto bebiendo ferné en una jarra de Talleres en su propia casa
Recuerdo que en la escuela era un chico bravo (de esos de los que se decía "¡Qué chiquito bravo, este, che!"), solía ser algo difícil para las maestras que no me sabían llevar, pero también fui muy injustamente perseguido por las malas profesoras. Aún guardo por ello cierto resentimiento, pero se me pasa cuando pienso en las profesoras que me comprendieron y me trataron bien (como correspondía, o sea).
Escribo esto así porque fue lo que me vino a la cabeza después de poner el título de esta entrada.
He decidido escribirla porque hace mucho que no actualizo el blog y ha ocurrido un episodio gracioso que me sirve como excusa para poner algo y no comerme demasiado la cabeza con la calidad de la entrada, su contenido, su originalidad, y demás futilidades.
Resulta que mi amigo y fotógrafo Luciano Menardo recibió de mi parte, años ha, un correo electrónico de esos graciosos que andan dando vueltas por ahí. No suelo mandar esas cosas, pero hace años, cuando lo hice, se ve que era más propenso a tales actividades. Además el texto no carecía de gracia (ni de posibilidades), como se comprobará en breve.
Resulta que mi amigo y fotógrafo Luciano Menardo, con la gran imaginación que lo caracteriza (es un talentoso artista multifacético: literatura, música, fotografía), creó un hecho: que yo estaba escribiendo un tratado de gramática cordobesa. Y ese tratado era el que yo mandaba en el mencionado correo electrónico.
Así se lo transmitió a su amigo Alejandro Rozitchner (autor de un blog seguido por mucha gente; columnista televisivo; autor de libros; amigo de personas importantes como el propio Luciano Menardo, Andrés Calamaro o Tomás Abraham; músico que tiene una banda con Juan Acosta, el actor; padre de niños) quien lo publicó en su ultraleído blog, previa autorización de Luciano Menardo, el creador, mi amigo, también padre.
He aquí una breve historia del asunto, pasada mi pesada introducción.
Recibo mail de mi talentoso amigo Luciano Menardo:
"Hola Feli. Hace como tres años le envié un escrito tuyo al Alejandro Rozitchner y parece que lo encontró recién ahora. Ayer él me preguntó si lo podría publicar en su blog y yo supuse que te agradaría la idea y le dije que sí. Espero que no te moleste. Nos vemos."
Aquí está la entrada en el blog de Alejandro Rozitchner.
A mí para nada me molestó, al contrario, me encantó y la confusión me resultó divertida. Pero una vez más, como me sucedía de niño en la escuela, me vi compelido a declarar, a grito pelado: "¡¡¡Yo no fui!!!".
Así que le escribí a Alejandro Rozitchner que pusiera eso, por favor.
"Estimado Alejandro, Es un honor para mí que me cites en tu blog, y una gran forma de promoción, gracias a tu popularidad en el mundo virtual. Ahora tendré 20 visitas por día en el blog, no las 4 o 5 de costumbre. (Normal, si no lo actualizo nunca) Pero ese texto no es mío: Luciano tiene una imaginación tan poderosa que me atribuyó la autoría de un texto que sólo es uno de esos mails que andan pululando por internet, que me pareció gracioso en su momento y que envié a mis amigos. Ni me acuerdo de dónde lo saqué. ¿Podrías hacer una modificación en tu post para que no aparezca yo como el autor del texto? (No por nada en especial, sino simplemente porque no lo soy). Gracias, che. Un abrazo, Feliciano".
A eso, él me respondió:
"Aclarado Saludos Alejandro".
Y de hecho, hizo en su blog las aclaraciones pertinentes. Es que en materia de creación artístico-literaria, no me gusta quedarme con lo que no es mío. En otras materias, sí, como todo el mundo.

miércoles, enero 07, 2009

Sandra Castillo, una mujer y una misión

Foto: Feliciano Tisera
"Yo no sé qué misión es la que yo tengo en este lugar. Si me daba cuenta de que este lugar estaba en esas condiciones, jamás hubiera hecho entrar a mi familia a vivir aquí"
Su nombre, Sandra Castillo: un paradigma de todas las virtudes de la mujer dominicana, una líder de una fortaleza y una capacidad de lucha admirables, que genera admiración y respeto en quienes han visto de cerca sus batallas por mejorar la vida de su comunidad.
En 1996, la comunidad de Paraíso de Dios, en el municipio de Haina, vecino a Santo Domingo, República Dominicana, fue calificada por la Fundación Blacksmith como el tercer pueblo más contaminado del mundo.
El motivo era una fábrica de reciclaje de baterías de la empresa Metales y Óxidos S.A. (Metaloxsa), responsable de las baterías Meteoro, unas de las más populares del país, cuya publicidad se halla por doquier en enormes carteles de las grandes avenidas de la capital.
La empresa dejaba residuos de plomo abandonados al aire libre en solares vecinos a las viviendas, y muchos niños, los más vulnerables a este tipo de contaminación, han quedado con secuelas irreversibles.
Cuando este asunto salió a la luz, Sandra, la líder comunitaria encargada de los temas medioambientales de la Junta de Vecinos de Paraíso de Dios, ya llevaba varios años en una lucha que llegó a esperar quince años para ver que las autoridades se decidieran a limpiar los focos contaminantes.
"Lamentablemente, en este país, cuando usted tiene un conflicto siempre se piensa que hay otros intereses. Así que nosotros hemos sido imparciales en esta situación. Luchamos por algo justo. Y de ninguna manera queremos que nadie se confunda. Porque yo he dado mi vida en esta lucha", me decía en una entrevista para un reportaje en profundidad sobre la contaminación en Haina.
No está claro aún si se limpiará todo como se ha prometido, pero el secretario de Medio Ambiente anunció que la zona será cubierta con una capa vegetal y que a continuación se construirá un parque ecológico en el lugar donde se antes estaban los residuos.
La contaminación por plomo es un problema que afecta no sólo a República Dominicana. Casos como el de Paraíso de Dios se conocen en diferentes países de América Latina.
Sandra es una líder tan ejemplar que la productora audiovisual Index, está elaborando un documental sobre su ella, Plumbemia, dirigido por María del Carmen Silva y producida por Fer Figheras, dos argentinos afincados en República Dominicana.
Aquí pueden ver el tráiler.

jueves, enero 01, 2009

Por una juerga desarmada

En los establecimientos de esparcimiento nocturno dominicanos es muy común ver carteles como éste:Tales avisos no son descabellados en una sociedad en la que uno se encuentra normalmente con gente que va por ahí con su pistola en el cinturón o en el bolsillo, tomándose una cerveza, un café o una malta india al lado tuyo. Es una situación un tanto violenta para tratarse de una sociedad democrática. Por ejemplo, si estás meando en el baño y el tipo del lado, armado, te mea el zapato sin querer, no se te va a ocurrir reprocharle su descuido. Ni si te tira la cerveza encima. Ni si le toca el culo a tu chica.
Por si alguien se sintiera violentado en su derecho de portar armas libremente, el establecimiento puede, como en el caso que voy a mostrar, utilizar los mingitorios para explicar su filosofía de diversión al cliente. Así, mientras uno mea, es aleccionado:Eso sí, tampoco se te ocurra ir mostrando el sobaco, porque además de preocuparse por tu seguridad, se preocupan por tu elegancia: