viernes, diciembre 07, 2007

Dat y la destilería de tristezas

Me crucé con Dat frente a la Plaza de España. Me vio que venía fumando un pucho y me pidió uno.

Fuimos fumando por la Gran Vía un par de cuadras, intentando entender lo que nos decíamos. Creo haber comprendido que llevaba como desde el comienzo de 2007 (cuando Rumania entró en la Unión Europea) vagando por España, intentando infructuosamente trabajar dignamente. Y seguramente trabajando muchas veces en condiciones de explotación inaceptables.

Me decía que no tenía pasaporte (o yo creo que es eso lo que me decía en rumano), y me mostraba como único documento identificativo una hoja A4 doblada y ajada de tanto llevarla en el bolsillo y expedida por alguna dependencia de la Generalitat de Cataluña. No sé qué decía, pero ese era su documento identificatorio en España.

Un par de esquinas más adelante vino a abordarnos el típico ofertante de prostitución cabaretera granviesca y yo, que esa noche estaba preguntón, quise saber de dónde era.

Resulta que Katali, que así se llamaba, también era rumano, y me costó bastante hacerlos hablar a ellos dos en su lengua para que se entendieran. Era como si les pareciera raro que un argentino intentara que dos rumanos se comprendan entre sí. Yo le decía al tarjetero del breca que le diera una mano a su compatriota y viera si podía encontrarle un laburito de eso. Y éste, tras la extrañeza inicial, se copó y se puso a explicarle a Dat cosas del laburo, como que se paraba en no sé que esquina y hacía no sé qué, y le decía algo del salari.

En fin, que seguimos, y probablemente Dat vaya un día a hablar con Katali para conseguir un salari.

Dat seguía caminando a mi lado y entonces le pregunté a Jenny, una puta nigeriana guapísima de 19 tristes años y que temblaba de frío, dónde había rumanas.

“En Montera”, me dijo, y a Montera fuimos. No sé qué carajo quería yo que hiciera Dat con las putas rumanas, quizás creía que le podían decir dónde dormir o algo así, porque suponía que entre compatriotas se entenderían.

Suponía mal. Una puta de 22 años y ojos como cielos llamada Alina empezó diciendo que ella no hablaba con rumanos: “Tú, sí; él, no”. Dat reía.

Fuimos a otro grupo de rumanas. Dom (o así le entendí yo que me decía) me quería llevar a la catrera, pero le dije que no tenía dinero. “¿Cómo se dice dinero en rumano?”, le pregunto a Dat. Ella responde: “Nam”. Dat reía, yo también. Dom también se negó a hacerle caso alguno a su compatriota.

De las pocas cosas que le entendí a Dat en rumano fue que su embajada ni siquiera le hacía el pasaporte, que no lo ayudaban en nada, y que por eso andaba con un papelito de mala muerte de la Generalitat catalana por si la policía lo paraba, y ya en tono más jocoso, que las rumanas no querían saber nada con rumanos cuando dejaban Rumania. Ni siquiera las prostitutas.

Nos saludamos con un buen apretón de manos. Le di un par de puchos para que tuviera.

Así es Madrid. Dat está en la calle, joven y sano, ciudadano de la Unión Europea, y no puede trabajar. Está lleno de putas nigerianas en la calle. Está lleno de putas colombianas, ecuatorianas, brasileñas, rumanas y españolas.

En Madrid, las putas argentinas no son de calle, sino de departamento, y contactan a sus clientes por Internet, agencias o avisos clasificados. Las uruguayas igual.

La Gran Vía y sus inmediaciones son una intensísima destilería de tristeza humana. Como el mundo.

7 comentarios:

Yaiza Santos dijo...

En efecto, no creo conocer otra calle más triste de Madrid que Montera, y que mejor refleje las luces y miserias de la ciudad. Ahí, en su mismo corazón.

Un abrazo, Feli, te sigo desde México.

Wetto dijo...

Buenas Feli. Qué buena historia. Saludos de Alberto (Sports20M). En la ficha tienes mi blog, de futbolistas como no podía ser de otra manera.

Kim Basinger dijo...

La noche de madrid está llena de vida, siempe se puede uno encontrar con aguien, pero es verdad que siempre está la tristeza y el dolor detrás de muchas miradas.
Mientras cuatro ricos, politicos, y otras especies nos roben y nos pongoan fronteras, no vamos a conseguir tener un trabajo digno....a veces ni indigno.

inmuxi dijo...

triste historia, demasiado para ser verdad...aunque lo de no querer "nada" con un compatriota...crees que lo hacen por el hecho de ser rumanas??
En mi opinión eso surge del corazón de cada persona, indiferentemente de donde sea...Ellas mismas están discriminando sus orígenes, su tierra, sus raíces...
y disculpa que discrepe pero eso es una manera de ser; no creo que lo hagan por ser de rumanía;
simplemente no tienen corazón (o se les murió hace tiempo)
Espero y quiero creer que no todas son así y que "Dat" a dia de hoy ya tiene un techito bajo el que dormir..

saludos

Cliente X dijo...

¿Renunciar a sus orígenes? Ni mucho menos, las encanta la comida rumana, la música rumana, la ropa rumana... pero no los hombres rumanos, porque los conocen =)

Las chicas como podéis ver eligen a sus clientes, a ellas las gusta atenderse con hombres educados, atentos, que las traten como señoras. Con caballeros. Muchos rumanos las tratan como putas, y eso no las gusta, porque tienen su corazoncito, más vivo y más sincero que el de la mayoría de las chicas.

Yo no veo tristeza ni miseria en Montera. Soy usuario frecuente de ellas, entre estas chicas están mis mejores amigas actualmente, y la verdad lo que me da pena es que las personas ajenas a la prostitución tengáis una visión tan negativa de esta actividad. La Montera es un espacio sexual liberado, un entorno úncio donde un puñado de personas que vivimos la sexualidad de otra manera nos encontramos y disfrutamos de lo que una sociedad puritana, cerrada y mojigata nos niega: del sexo libre y gratificante, de igual a igual (el pago es una manera de "romper barreras", luego no hay ni jefes ni jefas), de la promiscuidad que transgrede las cadenas morales establecidas.

Soy Cliente X, un putero contento de serlo.

Feliciano Tisera dijo...

Estimado Cliente X, creo que con sólo darte una vuelta por mi blog o el de algunos de los comentaristas de esta entrada, verás que no somos precisamente gente de la que se pueda decir que estamos, según tu palabras, presos por las "cadenas morales establecidas".
Según mi experiencia de trabajo, cada vez que he recogido testimonios de trabajadoras del sexo, la realidad general dista mucho de la visión idílica que estás pintando. Como bien dice el blog que vos mismo enlazaste en tu firma, "en España entre el 90 y 95% de las mujeres que ejercen la prostitución están controladas por las mafias del tráfico de personas". Luego dice que "hay muchas realidades diferentes y que necesitan un análisis específico debido a su complejidad". Sí, pero la realidad es que la abrumadora mayoría no responden al patrón que vos planteás. Ojalá todos los clientes fueran tan respetuosos con las trabjadoras sexuales como lo sos vos.
Saludos y gracias.

Cliente X dijo...

El blog efectivamente dice lo que apuntas, pero veámoslo al completo:

"Es muy común el desconocimiento sobre el mundo de la prostitución. El modelo que prevalece es el está siendo extendido basicamente por "lobbys feministas radicales" que dicen que la prostitución es una expresión más de la violencia de género, que la prostitución existe por que hay demanda por parte de los clientes y que en España entre el 90 y 95% de las mujeres que ejercen la prostitución están controladas por las mafias del tráfico de personas".

Ese blog, de una amiga, precisamente pretende desmontar imágenes tan negativas de la prostitución, que es la que obtiene alguien cuyo contacto con la misma sea superficial. Por lo que veo tu conocimiento de este mundo no va más allá de unos paseos por la Montera y Gran Vía, o de cruzar unas palabras con ellas. Ya es mucho más que bastante gente y te felicito por ello. Pero aun así es insuficiente y si me permites quisiera invitarte al blog que acabo de abrir donde muestro este mundillo desde su interior:

http://barriorojo-esl.blogspot.com/